Artículo publicado en el nº 44 de Quaders d’animació i Educació Social.
Autoría: Mario Viché González.
Revista editada por Grup Dissabte Editorial. Editor Mario Viché.
Julio de 2026.
El presente trabajo es fruto de un proceso de cambio metodológico en el trabajo con adolescentes y jóvenes que se viene desarrollando en el contexto de las actividades con grupos en el Casal Jove de Puerto de Sagunto, municipio industrial cercano a la ciudad de Valencia en España.
En un intento de abandonar dogmatismos, verbalismos y estereotipos, así como eliminar discursos interpretativos, orientadores, dirigistas y paternalistas y superando las más extendidas metodologías crítico dialógicas de interpretación y toma de conciencia de la realidad, hemos optado por una comunicación vivencial, significativa e interactiva que ponga a los jóvenes en comunicación directa con sus propias narrativas vitales, las comparta y contraste con los otros, sus iguales, siendo capaz de transformar sus propias narrativas con las que da sentido y significado a sus acciones más cotidianas, así como generar narrativas y relatos que les permitan desarrollarse como personas y como grupo que convive y crece interactivamente.
En este sentido, el método que estamos aplicando al tiempo que contrastando y evaluando tiene como objetivo superar y abandonar una comunicación basada en opiniones, muchas veces ajenas a la propia visión que de la realidad tienen los jóvenes, ideas, en ocasiones demasiado intuitivas y sin contrastar o estereotipos, en todos los casos visiones distorsionadas y alejadas de la realidad para centrarnos en una comunicación vivencial, experimentada, compartida y sincera con nosotros mismos. Una comunicación que surge de la vivencia, de las emociones, de los sentimientos, pero también de miedos, temores, anhelos e inquietudes y que adquiere significado en la medida que se hace consciente y se comparte con los otros.
Se trata de un método vivencial narrativo que, en la medida que nos pone en contacto con nosotros mismos, nos ayuda, de forma lenta y progresiva, a encontrarnos con el otro, el grupo y, a través de una transformación circular narrativa, generar relatos comunitarios y convivenciales que nos ayudan a crecer como personas, transformar nuestra realidad más cotidiana y establecer lazos de comunicación significativos con las personas que nos rodean y las comunidades con las que convivimos.