30/03/2026 ·
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Retos del Sistema de Apoyo a Jóvenes Extutelados
El Col·legi d’Educadores i Educadors Socials de Catalunya (CEESC) agrupa al colectivo de educadoras y educadores sociales que ejercen la profesión en Cataluña. Una de sus finalidades es la de velar por las condiciones de calidad en las que se da su práctica profesional, con el objetivo de conseguir una mejora en la calidad de vida de las personas y de los colectivos que atienden.
«Al cumplir los 18 años, los y las jóvenes que han estado bajo la tutela del sistema de protección de la Generalitat de Cataluña se enfrentan a una de las transiciones más desafiantes de sus vidas: el inicio de una vida independiente. A diferencia de otros muchos jóvenes de su edad, a menudo deben dar este paso sin contar con el apoyo familiar ni con los recursos necesarios para hacerlo con seguridad.
Para responder a esta vulnerabilidad, la Ley 14/2010 establece la creación de programas de soporte a la emancipación. El objetivo de estos programas es ofrecer a los jóvenes extutelados y jóvenes extuteladas los recursos personales, de vivienda, formativos y laborales necesarios para acompañarlos en su camino hacia una ciudadanía plena y en condiciones de igualdad.
Sin embargo, el sistema de apoyo se enfrenta a disfunciones sistémicas que comprometen su misión fundamental y afectan directamente a este colectivo. Esta brecha entre la intención y la realidad se explica, en gran medida, porque el sistema no se ha sabido adaptar a las nuevas necesidades, como veremos a continuación.
El laberinto burocrático: una cobertura insuficiente
Si bien leyendo las últimas noticias podemos tener la sensación de que ha habido un gran desperdicio en prestaciones, la realidad es que existe un grave problema de cobertura y de acceso a estas prestaciones.
Todos los jóvenes extutelados tienen derecho a la prestación económica, sin embargo, no todos acceden a ella, ya que el sistema falla cuando se trata de las personas más vulnerables: muchos jóvenes con problemas de salud mental o adicciones quedan excluidos porque tienen dificultades para vincularse con los servicios y nunca llegan a solicitar la ayuda que necesitan o, si la solicitan los buques, se encuentran con barreras. La consecuencia más grave de este déficit es visible en la calle: según los últimos datos, el proyecto Sostre 360° atendió a 154 jóvenes extutelados sin hogar que no estaban siendo cubiertos por los programas de Servicio de Atención y Promoción de Jóvenes Tutelados y Extutelados (SAPJTET).
Una gestión ineficiente y caótica
El primer gran problema es la extrema lentitud en la gestión de las ayudas económicas, consecuencia directa de la sobrecarga de trabajo de la plantilla de la administración, que apenas ha crecido. Esta lentitud deja a los jóvenes en un limbo de incertidumbre durante meses. Los plazos son alarmantes:
- Retraso en la concesión de ayudas: el tiempo medio para resolver una solicitud de prestación económica será de 10,3 meses.
- Retraso en la extinción de ayudas: el tiempo medio para formalizar la finalización de una prestación cuando un chico o chica ya no cumple los requisitos es de 18,1 meses.
- De la ausencia de ingresos a la gestión de cobros elevados: el retraso en la concesión de la prestación hace que los jóvenes pasen de estar varios meses sin ingresos -actualmente hablamos de más de un año- a, de repente, recibir grandes sumas de dinero. No saben gestionar esta cuantía y, por tanto, esta situación no les es beneficiosa.
- Problemas fiscales: recibir estos importes acumulados en un solo pago puede obligarles a presentar la declaración de la renta (IRPF) y les puede impedir el acceso a otras subvenciones y ayudas públicas, cerrándoles puertas a futuras oportunidades. También la gestión atrasada en referencia a las prestaciones, o la suspensión o extinción de esta prestación por motivos laborales, hace que tengan que pagar a hacienda y después les sea reclamada desde la administración, siendo doblemente penalizados.
Todo ello, sumado a la carencia de transparencia y comunicación sobre los criterios de otorgamiento y extinción, así como los cambios constantes de estos criterios, constituye un fallo estructural en el ciclo de gestión de la prestación que genera deudas impagables para muchos jóvenes. Y es que en el tiempo que tarda en extinguirse, los jóvenes que han mejorado su situación, por ejemplo encontrando un trabajo, siguen recibiendo un dinero que ya no les corresponde y muchas veces sin que se les haya comunicado su extinción, lo que acaba generando lo que conocemos como cobros indebidos. Esta carencia de transparencia y comunicación es de la administración hacia los jóvenes, pero también hacia los referentes educativos que trabajamos con ellos.
La administración está obligada por ley a reclamar estas cantidades, que según los informes pueden oscilar entre 6.800 y 36.400 euros. La ironía es devastadora, un error de la administración, se convierte en una deuda para el joven que, en muchos casos, había notificado el cambio de situación sin que se actuara a tiempo. Este problema se agrava porque la administración no tiene herramientas de fiscalización adecuadas para verificar sus ingresos en tiempo real.
La pérdida del factor humano: un acompañamiento diluido
En los últimos años se han ido produciendo una serie de cambios en las funciones de los profesionales; para entenderlas mejor es necesario diferenciar tres tipos de referentes a la hora de acompañar a los jóvenes extutelados:
- Referente del SAPJTET (administración pública), encargados de realizar las derivaciones de los jóvenes a los recursos de emancipación y de revisar y validar sus informes.
- Referente del Servicio de Seguimiento y Valoración de la Prestación (SEVAP) (servicio externalizado), encargados de realizar el seguimiento educativo de los jóvenes que únicamente reciben la prestación económica.
- Referente del recurso residencial (externalizado), encargados de realizar el acompañamiento socioeducativo a la vivienda.
Durante los últimos años, se producen una serie de cambios en las funciones y responsabilidades de todos estos perfiles que tienen como consecuencia una pérdida de un acompañamiento individualizado y un aumento de la burocratización. Algunos de los ejemplos de estos cambios de funciones son:
- Un joven extutelado o joven extutelada no tiene acompañamiento hasta que no se le asigna la prestación de vivienda o la prestación económica, cuando históricamente el referente del SAPJTET le acompañaba desde la mayoría de edad.
- El aumento de ratio y complejidad de los casos, sumado al aumento de la carga administrativa en el SEVAP, dificulta el seguimiento educativo individualizado de cada joven.
- La externalización de responsabilidades. Se diluyen las funciones entre administración y referentes educativos y se traspasan las competencias, mediante instrucciones e informes de control, al equipo educativo que realiza el acompañamiento a los jóvenes, un mecanismo que utiliza la administración para eludir responsabilidades.
Todo esto provoca efectos sobre los jóvenes:
- Pérdida de visión global. Los referentes de la SAPJTET ya no conocen personalmente a los jóvenes ni la dinámica de los pisos de autonomía. Esto dificulta la asignación de plazas de forma equilibrada y la creación de núcleos funcionales de convivencia.
- Carece de criterio unificado. Cada referente aplica criterios diferentes, lo que genera desigualdades entre jóvenes y hace perder la coherencia de la intervención educativa.
- Enfoque administrativo sobre el educativo. La función de SAPJTET se ha desplazado de la intervención directa con el chico o chica a una tarea puramente burocrática, centrada en validar informes en vez de acompañar a personas.
Consecuencias que trastornan vidas
Estas disfunciones no son simples problemas administrativos; tienen consecuencias directas y graves que alteran los proyectos de vida de los jóvenes.
- Inseguridad y desprotección. La combinación de la inestabilidad económica y la falta de un acompañamiento socioeducativo constante deja a los jóvenes en una situación de vulnerabilidad. Situación de jóvenes que, al salir de los CRAE, quedan en la calle por falta de recursos económicos.
- Malestar emocional e incertidumbre. Toda esta situación hace que los jóvenes no puedan proyectarse hacia el futuro, incluso con situaciones de intentos de autolisis documentados.
- Itinerarios formativos interrumpidos. Debido a la falta de ingresos, muchos jóvenes ven condicionados sus itinerarios formativos.
- Sinhogarismo juvenil. La inversión que se ha realizado desde el sistema de protección a menudo se trunca cuando el joven se encuentra sin la ayuda necesaria para emanciparse y acaba recurriendo a recursos de sinhogarismo, aumentando así la lista de espera de equipamientos que no están diseñados para ellos.
Recomendaciones clave para un acompañamiento educativo real
Podemos agrupar en tres áreas estratégicas las siguientes propuestas de mejora:
- Agilizar la gestión y actuar con justicia:
- La doble recomendación principal es priorizar la reducción drástica de los tiempos de tramitación (tanto para conceder como para extinguir las ayudas) y, al mismo tiempo, condonar las deudas por cobros indebidos que se originaron por disfunciones de la propia Administración, especialmente cuando no existió mala fe por parte de los y las jóvenes.
- Establecer criterios claros, unificados y realistas, con una temporalidad definida que permita implementar y evaluar su idoneidad junto con los jóvenes y profesionales especializados en los servicios de acompañamiento para evitar confusiones, desigualdades y arbitrariedades. Es necesario que se publiquen y comuniquen con claridad los criterios cada vez que cambien y que éstos no afecten de forma retroactiva a los expedientes de los jóvenes, que es lo que está pasando actualmente.
- Dejar de vulnerar los derechos de los jóvenes extutelados, en tanto que la prestación económica es un derecho subjetivo reconocido por la normativa para atender situaciones de necesidad; consideramos arbitrario el control específico impuesto a las personas beneficiarias de esta prestación. Este desigual trato respecto a otras ayudas vulnera el principio de igualdad y dificulta la autonomía de los jóvenes.
- Volver el foco al acompañamiento socioeducativo:
- Se destaca la necesidad de garantizar el seguimiento socioeducativo mediante un referente continuado como el eje central del apoyo desde el momento de cumplir los 18 años comunicando al chico o chica el nombre y contacto de este referente. La propuesta es que la SAPJTET recupere esta función esencial para asegurar que cada joven recibe un acompañamiento profesional, cercano y humano en el proceso de emancipación. En casos de jóvenes con situaciones complejas (actitudinales, salud mental, adicciones…) y, por tanto, más susceptibles de acabar en situación de calle, hay que intentar adecuar la atención a estos jóvenes con un acompañamiento adecuado a su situación, que tenga la figura de un referente, con el que el joven pueda ir avanzando en su proceso hasta ser susceptible de cumplir los criterios para poder cumplir con los criterios para poder cumplir con los criterios.
- Es necesario que la Administración pueda disponer de plazas de urgencia conveniadas con los servicios especializados que ya existen para jóvenes extutelados, para así evitar situaciones de sinhogarismo; actuar en las etapas iniciales es esencial para prevenir estas situaciones.
- Clarificar las funciones de los distintos agentes que intervienen con los jóvenes:
- Los referentes educativos de la prestación de vivienda y de la prestación económica realizan tareas relacionadas con el Plan de Trabajo Individual de cada joven, acompañándolo transversalmente en todos los ámbitos de la vida cotidiana. No son gestores de la prestación económica y no les corresponde controlar ni fiscalizar los ingresos de los jóvenes. Se trabaja desde el vínculo y la confianza y es la administración quien tiene las herramientas para acceder a la vida laboral de los jóvenes y tener la información de primera mano. Los últimos cambios generan confusiones y desconfianza en los diferentes referentes de los jóvenes».
(Artículo escrito por Educadores/oras Fent Xarxa – Grupo de educadores y educadoras sociales que trabajan en pisos de autonomía para jóvenes de 18 a 21 años del SAJTET. Colectivo Profesional del CEESC. SEVAP Barcelona y SEVAP CON )
Los datos del artículo provienen del Informe Síndic de Greuges de Catalunya (Septiembre 2025)
Información original en catalán
Nota informativa complementaria del CEESC
