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NIÑ@S HIPER. Infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas

Autoría:

Lourdes Aramburu Otazu, Psicòloga, Institut Municipal de Serveis socials Ajuntament Barcelona

Palabras clave

Reseña de libro

TÍTULO NIÑ@S HIPER. Infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas.
AUTORÍA José Ramón Ubieto y Marino Pérez Álvarez
EDITORIAL NED Ediciones (Barcelona), 174 págs.
AÑO 2018

 

NIÑ@S HIPER es el título de un libro que surge de una conversación entre José Ramón Ubieto, especialista en psicología clínica y psicoanalista y Marino Pérez Álvarez, catedrático de psicología de la Universidad de Oviedo. Ambos parten de la pregunta ¿Qué hay de nuevo en la infancia del siglo XXI?

Y esta cuestión les lleva a desarrollar la idea de que estamos colonizando la infancia por la vía de lo Hiper como patrón: infancias y adolescencias hiperactivadas, hipersexualizadas, hipercontroladas por artilugios tecnológicos y también, hiperexpuestas sin barreras, sin topes, sin velos, sin protección. Los niños y niñas entran “a la brava” también en las categorías diagnósticas que van a conformar su vida infantil y que puede quedar patologizada “sine die”.

Los niños y niñas actuales corren serios riesgo de ser diagnosticados y medicados ante problemas y dificultades que a buen seguro van a tener lugar en una época abierta e inacabada donde se están construyendo “a tientas”. La época de la Infancia, como dice Freud sirve para formar síntomas y defensas frente a ese real que constituye lo más íntimo y propio de cada uno. Es un real que en nuestros tiempos, puede quedar apisonado por la hipermonitorización y el etiquetaje diagnóstico que unifica los malestares y los problemas del desarrollo infantil en trastornos y tratamientos “prefabricados” e igualadores como señala Sami Tatimi cuando habla de la Mcdonalización de la infancia.

A lo largo del libro repasan algunos de estos trastornos como el trastorno bipolar infantil, el TDAH y los trastornos conductuales. La mutación de las dificultades infantiles en enfermedades fija identidades mediante el diagnóstico, proveen tratamientos farmacológicos que tienden a prolongarse crónicamente en el tiempo y descontextualizan las esperables reacciones infantiles propias de las circunstancias en las que se encuentran los niños y las niñas. Rechazar la entidad clínica no significa negar que puede haber un problema pero lo resitúan como un problema conductual abordable en el contexto familiar y escolar.

Estos nuevos diagnósticos están provocando un uso abusivo de la medicación, desatendiendo todas las recomendaciones que apuestan por un abordaje educativo, familiar y psicológico antes que farmacológico (al que no sitúan como primera opción).

La propuesta de los autores es primero la educación, apelando a modificar estrategias educativas que suponen trabajar por proyectos que permitan el desplazamiento de los alumnos en torno a una tarea.

Para los padres y madres en apuros, temerosos de equivocarse y buscadores de aplicativos y guías que reduzcan los riesgos, los autores recomiendan recuperar la conversación y el juego. Frente al “otro digital” que plantea un vínculo muy autoerótico (una satisfacción que pasa por una relación del sujeto con el objeto, sin mediación de otro), plantean hablar con el otro cara a cara, en tiempo real. Incentivar esta relación con los otros también favorece la relación que uno establece consigo mismo. En esta línea de que saber estar a solas con uno mismo, también proponen recuperar el aburrimiento.

Para concluir, el deseo de los autores es justamente reivindicar el tiempo de construcción subjetiva sin patologizar aquello que forma parte de las soluciones y tanteos que los niños y niñas van haciendo. Reivindican el derecho de los niños y niñas a darse tiempo antes de hacerse adultos.

Nuestra posición de adultos debe soportar la incertidumbre y la espera y por eso los autores nos invitan a acoger y no rechazar la novedad que todo niño y niña traen bajo el brazo.