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Navidad, infancia y modas nocivas

El diario Levante, en su edición del 231 de diciembre de 2025, publica un artículo de María José Navarro Vercher, Presidenta del Colegio Oficial de Educadoras y Educadores Sociales de la Comunidad Valenciana (Col·legi Oficial d’Educadores i Educadors Socials de la Comunitat Valenciana – COEESCV -), que reproducimos:

 


Navidad, infancia y modas nocivas


«Qué bonito aquel espíritu extraviado, relegado al pasado, olvidado entre las prisas, el consumismo, las modas, las pantallas y las influencers de moda que nos dicen qué, dónde, cuándo y cuánto hemos de comprar o debemos hacer… y lo que es peor, también se lo dicen a esa infancia que ya no sueña con magos, sino que crece sin haber echado a volar antes, sin que les hayamos permitido jugar a ser lo que son: niños y niñas.

No hace mucho, entre las apreturas de un transporte público que, en Valencia se está haciendo insoportable, lo utilices a la hora que lo utilices y vayas al lugar que vayas, tuve la ocasión de escuchar una conversación ajena, en la que una madre joven le decía a la persona del otro lado del teléfono que su hija (que tras unos minutos de plática me enteré que tan solo tenía ocho años) le había exigido como regalo de Navidad una nevera para poner los cosméticos y que, por supuesto, no pensaba admitir nada que no fuera esto… nada de muñecas o juguetes desfasados que nada le aportaban… ella, y el resto de sus amigas, tenían muy claro que necesitaban esta nevera y las madres ya habían adquirido dicho aparato para que sus nenas puedan guardar las cremas, los serums, las mascarillas y no sé cuantas cosas más que, presumiblemente, ahora necesita una piel de ocho años.

Como parece que esto es algo bastante extendido, han tenido que salir a la palestra los y las profesionales de la pediatría, de la dermatología e incluso de la psicología, para advertir que esas pieles infantiles no necesitan de potingues, más allá del agua, jabón y alguna cremita para hidratarla, porque lo otro está causando alergias, sarpullidos e irritaciones y algo mucho peor, graves problemas de salud mental, como ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria y hasta conductas autolesivas.

Este trastorno que ya tiene nombre, cosmeticorexia, es la obsesión poco saludable por cumplir unos estándares de belleza marcados por las modas, las redes sociales y la publicidad, en las que se ofrecen imágenes distorsionadas por filtros que no se corresponden a la realidad, pero que muchas niñas y adolescentes, quieren alcanzar a toda costa con tratamientos cosméticos y con cirugías estéticas (en los últimos años han crecido un 215% estas cirugías, y siguen siendo las mujeres las principales consumidoras en un 85%).

El problema no acaba solo en que las niñas dejan de serlo a edades demasiado tempranas, sino que gira alrededor de esta sociedad machista y consumista en la que vivimos y que sigue reproduciendo, una y otra vez, los estereotipos de género como herramienta de presión patriarcal sobre niñas y adolescentes.

Las Educadoras y Educadores Sociales nos sumamos a los profesionales que han alzado la voz ante estos despropósitos, y advertimos que estas modas no son inocuas, sino el reflejo de una infancia expuesta a dinámicas consumistas y adultocéntricas que vulneran su derecho a crecer y jugar. Nuestro trabajo se centra en la prevención, la educación crítica y el acompañamiento a familias y comunidades para proteger a la infancia de presiones estéticas, estereotipos de género y violencias simbólicas normalizadas».


Información

 

(Imagen diario Levante Las niñas están cambiando los juguetes por los productos cosméticos, perjudiciales para ellas / ED)

(María José Navarro Vercher)

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