03/11/2026 ·
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Juan Latasa: «El algoritmo está educando a nuestros hijos» Entrevista al Presidente de CEESRIOAJA
El Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de La Rioja (CEESRIOAJA), informa en su Web de la siguiente entrevista a su presidente en el medio nuevecuatrouno, que recogemos:
El medio nuevecuatrouno, publica, en su edición del 30 de octubre de 2026, una entrevista a Juan Latasa, presidente del Colegio Profesional de Educación Social de La Rioja, explica que estos espacios organizan las publicaciones por centros educativos e invitan a participar con nuevos contenidos. «Hay algunos que están criticando una norma educativa con la que no están de acuerdo, pero hay otros que están humillando». Entre ambas cosas establece una frontera que también da nombre a la campaña impulsada por el colegio: «La humillación no es humor».
Noticia completa: https://nuevecuatrouno.com/…/juan-latasa-el-algoritmo…/
Juan Latasa: «El algoritmo está educando a nuestros hijos»
«Los llaman ‘curies’ y convierten a profesores y alumnos en protagonistas de memes que circulan por TikTok. Juan Latasa, presidente del Colegio Profesional de Educación Social de La Rioja, explica que estos espacios organizan las publicaciones por centros educativos e invitan a participar con nuevos contenidos. «Hay algunos que están criticando una norma educativa con la que no están de acuerdo, pero hay otros que están humillando». Entre ambas cosas establece una frontera que también da nombre a la campaña impulsada por el colegio: «La humillación no es humor».
Las alertas en institutos riojanos, entre ellos los de Nájera, han llevado este fenómeno a la conversación educativa. Latasa cuenta que, antes de que trascendieran algunos casos, avisó a los profesores de Servicios a la Comunidad para que permanecieran atentos. Quería prevenir sin generar un ruido que alimentara la curiosidad. También reclama distinguir la gravedad de cada publicación: algunas requieren una intervención educativa; otras traspasan límites mucho más serios.
Una fotografía basta para que alguien pierda el control sobre su propia imagen. La burla encuentra público, acumula reproducciones y puede seguir circulando cuando su protagonista cree haberla dejado atrás. «La gente se siente totalmente señalada y juzgada», explica Latasa. En el profesorado, añade, esos ataques erosionan además su autoridad. El daño no termina necesariamente cuando acaba la jornada escolar.
A quienes sostienen que antes estas cosas no ocurrían les recuerda que antes tampoco existían las redes sociales. Los rumores y las humillaciones tenían otros recorridos. Ahora quedan registrados y pueden reaparecer años después, incluso con consecuencias sobre las relaciones personales o el futuro laboral. El teléfono amplía la audiencia de una crueldad que ya conocía el camino del patio.
Pero la conversación con Latasa desborda los memes. «El contexto y cómo me estoy informando es muy importante», sostiene. Los adolescentes crecen entre mensajes seleccionados por plataformas que también intervienen en su manera de interpretar el mundo. «Hay intereses económicos detrás», advierte. Aprender a utilizar una aplicación debería incluir aprender a preguntarse por qué aparece un contenido y qué pretende provocar.
Relata el caso de una madre reciente que pasó de ver un vídeo amable sobre un bebé a otro angustioso y, después, a publicidad de productos relacionados con su seguridad. Su preocupación alcanza también al terreno ideológico: «Si no tienes una mirada más crítica y más objetiva de qué estás mirando o por qué aparece», resulta más difícil reconocer esos mecanismos.
«Hemos notado un viraje hacia la derecha o la ultraderecha en el patio del colegio», afirma desde su experiencia. Para entenderlo propone observar el malestar, la incertidumbre y la búsqueda de respuestas fáciles. «Es muy fácil culpabilizar a otros sin hacer un análisis más profundo». Señalar a un colectivo puede proporcionar una explicación cómoda, aunque «la realidad es más compleja».
Educar en convivencia exige también discutir y poner límites. «Todas las opiniones no son válidas», sostiene. Recuerda a un profesor cuyo alumno reclamaba para el terraplanismo el mismo reconocimiento que para una explicación científica. Escucharlo no obligaba a aceptar su argumento. «Esto tiene que ver con pensamiento crítico».
También recuerda que la indignación ante una agresión no justifica perseguir públicamente a sus responsables ni difundir acusaciones sin garantías. «Para eso tenemos una justicia», recuerda. Le preocupa igualmente el recurso a la inteligencia artificial para buscar maneras de hacer daño, aunque matiza que esas conductas no representan a toda la adolescencia.
De hecho, rechaza el retrato de una generación perdida y reivindica su implicación social. Cuando se le plantea si los jóvenes están menos formados, responde: «Su forma de formación es diferente a la lectura de un libro». Una cultura audiovisual que exige otras herramientas, sin abandonar la lectura ni la atención.
Y ahí también interpela a los adultos. «Estoy hablando contigo en vivo y en directo, pero mientras me estás oyendo estás usando el móvil». La escena resulta familiar. «Se necesita invertir más en escuchar que en oír». Para enseñar a prestar atención, habrá que empezar por levantar la vista».
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