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domingo, 30 de abril de 2017
número 3
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pixel Salud Mental y Educación Social
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EXPERIENCIAS
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Ocio - Integración: ¿Qué relación tienen?
30/nov/2004

Juana Pradillos, Educadora Social. Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Enfermos Mentales.

Escribo este articulo por una sencilla razón: para dar a conocer la profesión del educador social en el mundo de la salud mental, porque dicha labor hoy por hoy es muy desconocida.

Antes de empezar a explicar qué funciones tiene un educador social, quiero reseñar un punto que para mí es importante: dar ánimos a todos los educadores sociales, porque esta profesión es preciosa y maravillosa, aprendes todos los días algo nuevo y eso es enriquecedor tanto profesionalmente como personalmente.


Me gustaría empezar explicando un poco qué es un centro de rehabilitación psicosocial y laboral. Se trata de un dispositivo especifico que se articula como una unidad asistencial especializada en rehabilitación de personas que sufren ciertos trastornos mentales o emocionales, que pueden llegar a ser crónicos y que impiden el desarrollo de sus capacidades funcionales en distintos aspectos de la vida cotidiana.

Además, las personas que padecen de una enfermedad mental sufren un deterioro que se evidencia a través de diversas discapacidades, sobre todo a través de la pérdida de habilidades para el adecuado desempeño de roles sociales. Por ello, los profesionales del centro -compuesto principalmente por un psicólogo, un trabajador social, un terapeuta ocupacional, monitores de taller, personal administrativo y, como no, por un Educador Social- tenemos un objetivo: ayudar a los enfermos mentales crónicos con graves discapacidades psicosociales a mejor sus habilidades y recursos personales para que puedan funcionar con mayor éxito en el medio comunitario donde vayan a vivir, con más autonomía y mejor calidad de vida; facilitándoles en todo momento el acceso a los apoyos comunitarios que precisen.

De aquí aparece principalmente una de las funciones del educador social. Mi trabajo es por y para los enfermos mentales: lograr su inserción social, familiar y laboral. ¿Y cómo logramos todo esto? En el centro, cada profesional lleva una serie de grupos de rehabilitación; yo voy a centrarme en mi categoría profesional. Los educadores sociales llevamos a cabo una de las partes de la evaluación inicial del usuario, y también una serie de grupos de rehabilitación, como son el grupo de acogida (para que la adaptación del usuario del centro sea menos estresante); el de rehabilitación cognitiva (para mejorar los déficits de memoria, atención, concentracción, etc.), el taller de prensa (un rincón donde expresan sus sentimientos y emociones), el grupo de orientación sociocultural (un espacio donde aprenden todo lo relacionado con su entorno), pero sobre todo el programa de Integración Comunitaria que es muy importante dentro de la rehabilitación.

¿Por qué? ¿Podemos decir que el ocio es igual que integración? ¿Qué relación tienen? Averigüémoslo.

Una persona integrada sería aquella capaz de obtener satisfacción y disfrute de los recursos comunitarios existentes en su localidad. Por ello se considera que la integración de un sujeto supone la participación activa en lo social. Pues bien, uno de los mayores déficits de las personas con enfermedades mentales crónicas es integrarse socialmente, porque es significativo el exceso de tiempo libre que poseen y el escaso uso de recursos comunitarios que utilizan. Todo ello provocado por un déficit en habilidades sociales así como instrumentales; un deterioro evidente en su aspecto personal (aseo, vestuario, etc.); presencia de síntomas negativos y positivos, todo ello acompañado por la evidente falta de motivación.

En este sentido son importantes los programas de ocio en rehabilitación porque reducen alguna sintomatología psicótica, así como la irritabilidad y las conductas depresivas; aumenta el interés social y su motivación por el tratamiento e impide la pérdida de habilidades. Es decir, mejora la calidad de vida de los usuarios. El ocio es una variable más en la calidad de vida de las personas y, por tanto, no debe ser considerada aisladamente.

Por todo ello es importante el programa de integración comunitaria, que pretende alcanzar los siguientes objetivos:

  • Reinscribir al usuario en circuitos sociales normalizados abandonados.
     
  • Favorecer la reinserción en su entorno natural.
     
  • Acercar el uso y disfrute de las posibilidades de ocio y cultura.
     
  • Fomentar en el entorno actitudes de aceptación e independencia.
     
  • Incrementar la autonomía y la ocupación del tiempo libre en relación con recursos comunitarios.

Cada usuario tiene confeccionado un Plan Individualizado de Rehabilitación (PIR), con una serie de actividades y unos objetivos concretos: una de las actividades que siempre se pone de manifiesto son las relaciones sociales acompañado con el ocio.

Hay que valorar la importancia de los programas de ocio y recreo social ya que no son solo diversión; son también rehabilitación, sobre todo en aquellos usuarios en los que no caben plantearse, al menos en principio, la realización de actividades de tipo formativo-laboral.

Semanalmente desde el club social (llevado a cabo por la educadora social) integrado en el CRPSL se proponen actividades encaminadas al uso y disfrute de los diferentes recursos comunitarios de la ciudad y localidades de alrededor, empezando a incentivarles para la realización de cursos organizados por la Universidad Popular y Centros Culturales (cursos de manualidades, informática, radio, etc.). Además se intenta que participen en el resto de los recursos como por ejemplo cines, piscina, polideportivos, supermercado o bar. En estas actividades, que se organizan los fines de semana, se da información sobre exposiciones, películas, eventos deportivos; un sinfín de actividades creadas para el disfrute del ocio y tiempo libre.

La educadora social del CRPSL organiza visitas a recursos, salidas culturales, donde la participación es muy activa y donde ellos se relacionan más activamente, donde todo lo aprendido anteriormente en los grupos de rehabilitación fluye activamente. A veces es posible observar a un usuario que no se relaciona y no mantiene conversaciones en el centro, sin embargo en estas salidas o visitas se transforma totalmente relacionándose con los compañeros, manteniendo conversaciones e incluso emocionándose al contemplar una exposición o un evento cultural que le gusta.

A modo de conclusión, como profesional de la rehabilitación, es un orgullo trabajar con este colectivo e intentar eliminar los prejuicios y estereotipos creados en la sociedad a través de la información y sensibilización de lo que es un enfermo mental crónico.

¡Ánimo a todos los educadores sociales!

 

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