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sábado, 21 de octubre de 2017
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pixel Antoni Julià, educador
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TESTIMONIOS
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De cómo incorporar el compromiso o como influir en los demás sutilmente
07/ene/2011

Jordi Usurriaga, primera versión. Bru Pellisa y Jordi Usurriaga, segunda versión. David Ventura, Bru Pellissa y Jordi Usurriaga, tercera versión.

Artículo preparado para su descarga en pdf

Conocí a Toni más o menos un año antes del Congreso Internacional de AIEJI en Barcelona de 2001. Yo quería participar en “algo” internacional y el CEESC quería desarrollar algo parecido, y Toni era el líder de este proyecto. Primero me sorprendió su capacidad de trabajo, su mirada anticipatoria, su coherencia, pero sobretodo la meticulosidad en el hacer, y en las formas. Durante un año nos dedicamos a buscar financiación para el Congreso, con la mirada puesta en favorecer que los educadores con menos recursos pudieran asistir también al Congreso, buscábamos dinero para becas.

Toni y Jordi UsurriagaMás adelante, colaborando ya en “cosas” más del Congreso, Toni insistía en que la gente que asistiera se llevara algo, y ahí nació la Declaración de Barcelona, esa especie de carta que resumía y al mismo tiempo comprometía a toda la comunidad de educadores sociales.

En ese Congreso, salió la posibilidad de colaborar más activamente con lo de internacional del CEESC, fui elegido miembro del Comité Ejecutivo de AIEJI, y ahí empezó un período de aprendizaje profesional y humano apasionante. Toni se presentó como candidato a  Presidente de la Asociación, queríamos dar un cambio profundo a la Asociación. No puedo ser, y entonces pidió asumir la responsabilidad de la Oficina Europea. El primer objetivo de Toni era relanzar la asociación, que se moviera, que los profesionales construyéramos alguna cosa para la profesión. Su primera intuición era reunir a los educadores europeos pero sin quitar protagonismo al resto de países y más teniendo en cuenta que el siguiente Congreso Mundial iba a celebrarse por primera vez en un país del Sur, Uruguay, y no quería que otro acto de la Asociación Internacional entorpeciera o desmovilizara a la comunidad de educadores sociales.
 
Al poco surgió la propuesta de Directiva Europea de movilidad de los trabajadores, y estudiándola atentamente vimos que había un artículo que permitía establecer por parte de los mismos profesionales las medidas compensatorias para poder desarrollar la profesión en otro país de la Unión Europea. Ahí estaba la excusa para poder juntar a los educadores y construir juntos alguna cosa. Empezamos un arduo trabajo de información, estudio, y búsqueda de organizaciones profesionales de educadores por toda Europa. También de apoyos institucionales, tanto de la Generalitat como de la propia Unión Europea, así como del estado español. Pudimos contactar con asociaciones profesionales de educadores y planteamos un primer Simposium para trabajar lo que debía ser la Plataforma Común de los educadores sociales, es decir, construir aquello que nos define y para lo que se nos forma, y que conforma una profesión común y de trazas iguales en los diferentes países, todo y que nos llamemos diferente, y que la organización de lo social sea también diferente. En este primer Simposium nos “limitamos”, que no es poco a reconocernos y establecer las primeras líneas de trabajo y de compromiso. Este compromiso se vio reflejado en una nueva declaración, la de Catalunya, y fue presentada en recepción oficial en el Palacio de la Generalitat de Catalunya, y leída y entregada a Secretaría de Presidencia de la Generalitat de Catalunya. La Europa de los educadores sociales estaba presente en la sede del gobierno de nuestro país. Toni decía, la gente cuando va a algún sitio a trabajar se tiene que llevar algo, la declaración era ese algo, un compromiso de trabajo. AIEJIDecía, lo que compromete se asume como propio, y te hace mover, y si alguien no se mueve siempre se puede recurrir al compromiso contraído.

Seguimos trabajando mucho, entre los diferentes países construimos esta Plataforma Común, con el conjunto de competencias y funciones así como el compromiso ético que conlleva la profesión. Lo primero que planteó Toni en el Simposium fue la importancia de la ética en nuestra profesión, y quedó refrendado de inmediato.

Para terminar de validar este documento y su última puesta en común montamos nuevamente un Simposium en Barcelona, el segundo y al igual que el primero con el menor coste posible, y también encontramos financiación para este segundo evento. II SimposiumEn el primero la Diputación de Barcelona nos concedió una ayuda, y en el segundo también incorporamos en las ayudas a la propia Asociación Internacional, pues vieron de la importancia del trabajo que se desarrollaba, complementando lo que el CEESC asumía como coste propio en el área de internacional.

En este segundo Simposium Toni no estuvo al frente, una ligera enfermedad se lo impidió, lo lideramos al unísono David Ventura, Bru Pellissa y este que escribe. Fue una tremenda responsabilidad y al mismo tiempo un placer trabajar con los que conformábamos la parte política de lo internacional del CEESC. Aquí tengo que agradecer y hacer mención de la inestimable ayuda, trabajo, dedicación y paciencia de todos los estamentos técnicos y administrativos del CEESC, pues estaban volcados con nosotros y su dedicación iba más allá de lo estrictamente laboral, y sin ellos todo esto no hubiera sido posible.

Durante este segundo Simposium también elaboramos una “declaración”, en este caso la Declaración de Barcelona, que presentamos en recepción oficial a la Presidencia del Parlamento de CataluñaParlament de Catalunya. Este día, en la recepción, Toni si nos pudo acompañar y su cara reflejaba orgullo, por el trabajo realizado, y también porque la Educación Social y los educadores sociales estábamos presentes en la sede del poder legislativo del país que tanto amaba.

Luego, sin intervenir directamente en la organización del Congreso Internacional de Montevideo en el 2005, al final del Congreso también hubo una Declaración de Montevideo, valga decir que Toni no participó en la organización del congreso, pero si era un mentor del mismo y mecenas intelectual.

El año pasado se celebró el Congreso Internacional de la Asociación Internacional de Educadores Sociales en Copenhague, y también tuvo su declaración. Toni ya no participaba hace un tiempo del activismo profesional activo, pero nos ha dejado formas de hacer y de entender la profesión. Decía que todos los eventos importantes tenían su “declaración”, que los congresos pasaban, y después se recordaban con ligereza, pero las Declaraciones quedaban. Él recuperó esta práctica en los eventos de los educadores sociales y es de esperar que siga, será parte del legado de un hombre que amó, desarrolló y que es historia de la profesión.  

Cuando termino de escribir este escrito, se lo paso a Bru y a David, para que me den su opinión sobre lo que contiene, si me he dejado algo, si soy fiel a la verdad, si está todo, o se debe de quitar alguna cosa. Bru, me contesta al mail y me dice, que aparte de recordarle muchas cosas, una que menciono y que él habría insistido un poco más, era su meticulosidad en el hacer y sobretodo en el “pensar”. En cómo nos estiraba a todos, y nos hacía perfilar lo escrito, y matizarlo, hasta encontrar la forma adecuada, tanto en las discusiones que teníamos, algunas veces de forma presencial y otras virtualmente, tanto entre nosotros como con todos los diferentes colaboradores de los diferentes países que construyeron la Plataforma Común.

Exposisión homenajeY ahora me doy cuenta que yo también he incorporado algo “esta meticulosidad”, al compartir primero con mis apreciados colegas y amigos este escrito para comprobar que esté todo, que sea fiel  a su memoria, a lo que construimos y a lo que vivimos.

Gracias Toni, por lo que se me ha quedado prendido (como dirían los colegas uruguayos que tanto amaban y respetaban a Toni)  de lo mucho que me enseñaste.

Y como no podía ser de otra forma, David también me hace su devolución sobre el artículo que les comento sobre Toni, y como siempre su aportación es valiosa y precisa, y me hace ver que faltaba una cosa importante. La influencia de Toni no sólo se daba por el trabajo que realizaba, sino que lo acompañaba con una proximidad humana increíble, y eso liga con dos de las funciones del Educador Social, la acogedora y la limitadora.

Este artículo está construido con la base del aprendizaje que Toni nos proporcionó, compartir, revisar, precisar, matizar, volver a compartir y consensuar. Lo he querido redactar fielmente con la secuencia de este procedimiento de trabajo que tantas veces hemos usado, y eso, que se nos ha quedado “prendido”.

Firmado:

Jordi Usurriaga, primera versión
Bru Pellisa y Jordi Usurriaga, segunda versión
David Ventura, Bru Pellissa y Jordi Usurriaga, tercera versión

Barcelona  y espacio virtual, mayo de 2010

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