Proyecto Valleverde, “juntos contra el cambio climático”. Las personas con discapacidad intelectual como agentes de cambio social

Número 28. EL TEMA. 16/3/2019
Autor: David Cebrián Martínez, Educador Social.

RESUMEN

La educación y sensibilización medioambiental, erróneamente tratada de forma secundaria o transversal, contribuye al desarrollo del compromiso y la responsabilidad social. El proyecto Valleverde, juntos contra el cambio climático tiene un doble objetivo. Por un lado, la promoción de valores como la sostenibilidad, el reciclaje y el aprovechamiento de los recursos naturales y, por otro, promover y visibilizar las competencias de las personas con discapacidad intelectual, no solo en la adquisición y aplicación de conocimientos, sino también en su transmisión como agentes de cambio social.

 

Valleverde Project, “together against climate change”. People with intellectual disabilities as agents of social change

Environmental education and awareness erroneously treated as secondary or transversal, contributes to the development of social commitment and responsibility. The Valleverde project, together against climate change has a double objective. On the one hand, the promotion of values such as sustainability, recycling and the use of natural resources and, on the other, to promote and make visible the skills of people with intellectual disabilities, not only in the acquisition and application of knowledge, but also in their transmission as agents of social change.
 

PALABRAS CLAVE
Educación Social Sensibilización Discapacidad Intelectual Educación ambiental Social education Environmental Education Intellectual Disability Environmental Awareness Social Responsibility



David Cebrián Martínez, Educador Social[1]

 

  1. Educación Ambiental y Educación Social

Desde que comenzó la Revolución Industrial hasta nuestros días, es indiscutible que el desarrollo de la sociedad occidental y tecnológica va ligada al consumo y gestión (también abuso y mala gestión) de los recursos naturales y, por tanto, somos la sociedad los principales responsables del cuidado y protección (y desamparo y destrucción) de la naturaleza y nuestro medio ambiente.

En estos momentos, en los que el cambio climático, el consumo masivo de los recursos naturales, la destrucción forestal, la superproducción de residuos o la contaminación de mares y ríos ya no son una suposición ni un futuro próximo, sino nuestra más temible realidad, es ahora cuando el factor medioambiental debe formar parte de las prioridades sociales, culturales y políticas a las que dar respuesta (Martínez, 2015).

Se precisan medidas contundentes basadas en un cambio de hábitos y concienciación, que vayan más allá de los acuerdos internacionales que, con buena fe, no dan respuesta al gran desafío que supone el freno (y utópica reversión) del grave desequilibrio que está sufriendo el planeta (Cascales 2017).

Una de esas medidas es la Educación Ambiental, siendo ésta un sistema de reflexión y toma de conciencia de las actuaciones del ser humano sobre el entorno y el resguardo del mismo.
 



 

La Educación Ambiental es una disciplina que, aun estando presente en cualquier contexto formativo desde hace décadas, siempre ha pasado de puntillas por los currículos y proyectos educativos, dando lugar a unas pocas actividades complementarias a realizar la primera semana de junio por el Día Mundial del Medio Ambiente.

La Educación Ambiental no es solo enseñar conceptos sobre problemática medioambiental, no es ecología y no se puede entender como una asignatura específica, pero tampoco es una asignatura transversal. Caparrós y Encabo (2009: 24) afirman:

“La Educación Ambiental es un proceso de carácter educativo, dirigido a formar valores, actitudes, modos de actuación y conductas en favor del Medio Ambiente. Se deben transformar las actitudes, las conductas, los comportamientos humanos y adquirir nuevos conocimientos”.

Con la anterior definición comprendemos que la Educación Ambiental puede (y debe) desarrollarse en cualquier ámbito (Educación Formal, No Formal e Informal) y que la Educación Social, entendida como la intervención socioeducativa para el desarrollo individual y colectivo de los ciudadanos, están unificadas. Es decir, la Educación Ambiental está perfectamente integrada en la Educación Social, pues se persigue el constructo global de la persona a través de la formación del individuo y la comunidad, tomando como referencia el medio y protegiendo el mismo a través de una formación cívica que persigue el desarrollo, no solo de conocimientos, sino de valores, compromiso social y puesta en práctica de nuevas conductas y acciones en un contexto socio-físico determinado (Amador y Esteban, 2011).

 

  1. FUNDOWN

La Educación Social (APESCAM y ASEDES, 2004), entendiendo ésta como promotora de la sociabilidad y la circulación social a través de acciones formativas y acciones mediadoras, y que amplía las perspectivas laborales y de participación social, encuentra en las personas con Discapacidad Intelectual un importante nicho de intervención para el desarrollo educativo, personal, comunitario y profesional del colectivo.

Entre las entidades orientadas a la formación y desarrollo de personas con discapacidad intelectual encontramos la Fundación Síndrome de Down de la Región de Murcia[2] (a partir de ahora, FUNDOWN), constituida en mayo de 1994 y estableciéndose como una Fundación sin ánimo de lucro destinada a la integración social y laboral de jóvenes y adultos con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales.
 


 

A lo largo de los años, desde FUNDOWN, la actividad formativa orientada a la promoción y desarrollo de la autonomía y vida independiente de las personas con discapacidad intelectual, en los diversos ámbitos de su vida, ha ido evolucionando en función de las necesidades detectadas por los profesionales y las demandas del propio colectivo y sus familias.

Es esa premisa, la de la participación activa del colectivo de personas con discapacidad intelectual como responsable de su propio desarrollo, la que ha conformado y condicionado la filosofía de FUNDOWN. Esta filosofía, que se ampara en un desarrollo integral de la persona, centrándose en sus intereses y capacidades, trabaja en el desarrollo y mantenimiento de habilidades para la vida diaria, la autogestión del ocio y tiempo libre, así como en su formación, en perfiles profesionales, buscando su empleabilidad en empresas ordinarias, a través del empleo con apoyo.

 

  1. Formación que va más allá

Es en el área de formación para el empleo, particularmente con el alumnado que forma parte del programa formativo en el perfil profesional de viveros y jardines, como surge el proyecto Valleverde, juntos contra el cambio climático.

Los usuarios y usuarias que componían este perfil estaban recibiendo, en su programa de formación profesional, no solo una formación teórico-práctica dirigida a defender un puesto como auxiliar de jardinería, sino también en materia de sensibilización medioambiental y sostenibilidad, contenidos muy relacionados y necesarios en su futuro puesto de trabajo.
 



El alumnado se ha estado formando en este ámbito, mediante el desarrollo de diferentes experiencias: el reciclaje y la reutilización de residuos en el vivero, la creación, cuidado y mantenimiento de un huerto ecológico en las instalaciones de FUNDOWN, realizando actividades de colaboración con empresas del sector viverista y han recibido formación específica sobre cambio climático, afectación de los recursos naturales de nuestra Región y sensibilización medioambiental con asociaciones como ANSE[3] (Asociación de Naturalistas del Sureste), Proyecto Abraham o educadores ambientales del Parque Regional El Valle y Carrascoy, acudiendo a sus centros de formación y participando en charlas y talleres.

Las educadoras, que siempre habían trabajado la Educación Ambiental desde una perspectiva transversal, según desarrollaban actividades y experiencias comprendían que ésta, la Educación Ambiental, no solo era un contenido a trabajar en un perfil profesional de viveros, sino que la formación del alumnado en este ámbito permitía el desarrollo de una actitud crítica, cultural y, por encima de todo, de responsabilidad social como ciudadano.

Es entonces cuando surge la oportunidad de colaboración con la Oficina de Impulso Socioeconómico del Medio Ambiente, perteneciente a la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.[4]
 

  1. El proyecto

En comunicación con la Consejería, se resuelve la importancia de generar nuevos recursos de educación ambiental, que fomenten la responsabilidad en el uso de los recursos naturales, que promuevan la sostenibilidad y el compromiso de la población para la lucha contra el cambio climático y que, a grandes rasgos, cumpliese las siguientes directrices:

  • Facilitar información sobre el cambio climático y aspectos relacionados.
     
  • Identificar las causas y consecuencias del cambio climático.
     
  • Fomentar alternativas para paliar las consecuencias ecológicas, económicas y sociales del mismo.
     
  • Desarrollar una actitud crítica y responsable para el cuidado del medio ambiente.
     
  • Identificar y desarrollar acciones de intervención y protección del entorno.

Tras un proceso de planificación, acorde con la filosofía de FUNDOWN y en materia de educación y sensibilización medioambiental, se crea el proyecto Valleverde, juntos contra el cambio climático, con el apoyo de la Oficina de Impulso Socioeconómico del Medio Ambiente. Los objetivos del proyecto son:

  • Proporcionar conocimientos relacionados con el medio ambiente, a través de la realización de actividades sobre el consumo de energía, ahorro de agua, cuidado del aire y protección de la flora y fauna silvestre.
     
  • Desarrollar la toma de conciencia, a través del análisis y tratamiento de los problemas relacionados con el medio.
     
  • Fomentar interés por el cuidado del medio ambiente y voluntad para conservarlo.
     
  • Adquirir aptitudes y hábitos resolutivos para el uso responsable y cuidado de los recursos.
     
  • Promover la participación e involucración en la prevención del cambio climático.
     
  • Evaluar los recursos y programas de educación ambiental de los que se dispone.

 

  1. Las personas con discapacidad intelectual como agentes de cambio

El proyecto, que a priori podría ser un recurso educativo cuyos destinatarios fuesen los usuarios y usuarias de la fundación, se erige como un proyecto dirigido al colectivo escolar a partir de los 8 años, con la novedad de que sería el alumnado de la fundación, jóvenes con discapacidad intelectual, los agentes responsables de la formación de los escolares.
 



Previo a la puesta en marcha del proyecto, las educadoras han formado, colaborado y prestado su apoyo al alumnado. Juntos, han elaborado trípticos para dar a conocer el proyecto entre los centros educativos de la Región, han confeccionado presentaciones informáticas como refuerzo durante las exposiciones, seleccionado y ensayado los contenidos a explicar, elaborado materiales, organizado y preparado las actividades que se llevarán a cabo con los escolares.

Finalmente, para la puesta en marcha se contó con dos posibles escenarios para el desarrollo de las actividades: en los propios centros escolares o con la asistencia de los colegios a las instalaciones del Arboretum, un jardín botánico con aula de naturaleza situado en el Parque Regional El Valle y Carrascoy, cuya cesión para el desarrollo del proyecto viene dado por la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.
 



Campaña contra el cambio climático de Fundown


Pudiendo las actividades adaptarse a los recursos y los espacios, durante el desarrollo de la jornada formativa el equipo, formado por usuarios de FUNDOWN y sus educadoras de apoyo, desempeña las siguientes funciones:

  • Presentación del proyecto y explicación de los contenidos del mismo en materia de Educación Ambiental.
     
  • Organización y distribución de grupos a través de dinámicas sobre el reciclaje.
     
  • Desarrollo de contenidos específicos sobre cambio climático y protección de la biodiversidad a través de una visita guiada por las instalaciones del Arboretum.
     
  • Realización de talleres como:
  • Reducción del uso del papel de aluminio y sustitución por otras alternativas.
     
  • El compostero como alternativa al desecho de residuos orgánicos, para el desarrollo de energía o la obtención de recursos ecológicos en la agricultura.
     
  • 3R (Reducción-Reutilización-Reciclaje), para el tratamiento de envases y reutilización de botellas para la elaboración de tiestos. En ella los escolares pueden decorar los tiestos elaborados y plantar una planta que pueden llevarse a casa para cuidarla, reforzando los contenidos vistos en la charla.

Dadas las edades de los escolares, así como las características de nuestros usuarios, los talleres han sido planificados y desarrollados con un carácter eminentemente dinámico y práctico, de cara a que los contenidos sean fácilmente comprendidos por los escolares, se sientan motivados por las actividades y éstas tengan una continuidad en su vida diaria.

 

 

  1. La experiencia personal y profesional

Desde su instauración en 2017, el proyecto Valleverde, juntos contra el cambio climático, ha cumplido y superado las expectativas previstas.

Se han realizado más de 3600 horas de actividades y talleres en los que han participado, aproximadamente, 77 centros educativos y diferentes entidades del tercer sector, superando los 3000 participantes que se han beneficiado del proyecto y se han formado en aspectos como el cambio climático, el reciclaje, la reutilización o la importancia de conservar nuestros recursos naturales.[5]

Por un lado, la educación ambiental como marco de este proyecto, ha permitido la formación y sensibilización del colectivo escolar para la adopción de medidas de protección y cuidado del medio ambiente, no como una opción, sino como una norma de funcionamiento que debemos adoptar como sociedad responsable. Si no dejamos huella en sus consciencias, el proyecto no cumpliría su principal objetivo, que no es otro que el cambio en nuestra actitud y actuaciones diarias, por las que se ve gravemente perjudicado el planeta.
 



Por el otro, el proyecto ha proporcionado incontables beneficios para el colectivo de personas con discapacidad intelectual. Desde la posibilidad de obtener un contrato de trabajo, de lo cual se han beneficiado 12 personas que han sido contratadas como operarios ambientales, hasta adquirir una formación específica en educación ambiental que han podido llevar a la práctica profesionalmente.

En este aspecto, se debe destacar la repercusión que ha tenido el hecho de que, un grupo de personas que acostumbran a recibir apoyos formativos y personales, actúen como agentes educativos. Desde ser transmisores de conocimientos, a comprometerse con el desarrollo del proyecto y, por tanto, ser los responsables de enseñar a los escolares; todo ello tiene una importante repercusión a nivel individual, por el aumento de la autoestima y satisfacción de los usuarios y usuarias participantes, pero también a nivel general, pues es más que destacable el aumento de la visualización y valoración del colectivo de personas con discapacidad intelectual.
 



Entre las educadoras que forman parte del proyecto, una de ellas destaca la influencia que ha tenido el proyecto para la evolución de los usuarios a nivel de implicación y seguridad:

«Que los usuarios y usuarias realicen las explicaciones a los escolares, nos permite trabajar sus dificultades para relacionarse, para salir de su contexto habitual, para expresarse en público… hay usuarios que han dado un giro de 180 grados, mostrándose cómodos en su relación con escolares, adolescentes y profesores, aspectos de los que se benefician personal y laboralmente».

También se destaca la implicación y responsabilidad que están adquiriendo los usuarios: de no querer participar, a involucrarse activamente en la organización de visitas a los colegios o en la recepción de los mismos.

Otra educadora señala, como se ha indicado anteriormente, la mejora de la autoestima:

«Volver al colegio y percibirlo como una institución agradable y no como un entorno hostil, que es el recuerdo que tiene la mayoría de su paso por éste, supone un aumento de su satisfacción personal, así como el cierre de viejas heridas que, con este proyecto, parecen ir sanando». También señala que los usuarios han aumentado notablemente su paciencia al trabajar con escolares y destaca que «Ha sido muy importante el cariño percibido de parte de los niños y niñas, pero sobre todo las felicitaciones del equipo docente de los colegios; para ellos, son figuras de las que recibían quejas y ahora reciben halagos, se interesan por lo que hacen y los hacen sentir valiosos como personas y como trabajadores».

 

  1. Reflexiones finales

Si bien el proyecto Valleverde, juntos contra el cambio climático y las actividades asociadas al mismo surgen por la necesidad de renovar y ampliar los recursos en el ámbito de la educación y sensibilización ambiental en la Región de Murcia, el proyecto ha abarcado mucho más.

A modo de conclusiones podemos destacar las reflexiones generadas, primero, por la experiencia de los usuarios y usuarias de FUNDOWN que han desarrollado el proyecto y, segundo, por el alumnado que ha participado en las acciones formativas del mismo.

A nivel formativo, los usuarios de FUNDOWN han ampliado y llevado su formación más allá de desempeñar un empleo, han hecho de su compromiso con el cambio climático y la mejora del medio ambiente una fuente de conocimiento y concienciación para las generaciones más jóvenes sobre la problemática medioambiental y el uso responsable de los recursos.

Trabajando y actuando como agentes en el ámbito de la educación no formal y ambiental, el colectivo de personas con discapacidad intelectual ha desarrollado una serie de acciones de las que nunca pensaron que podrían, no solo formar parte, sino ser los responsables y protagonistas. Han sido los encargados de llevar a cabo las actividades, pero también de dinamizar los talleres, suscitar interés por los contenidos, fomentar la participación de los estudiantes, organización de los grupos, elaboración, preparación y recogida de materiales, limpieza y mantenimiento de las instalaciones.
 



El desarrollo profesional de los usuarios y usuarias participantes en este proyecto, y la colaboración de éstos con el alumnado en edad escolar y otros agentes, permite también la promoción de la autodeterminación de las personas con discapacidad intelectual. Poder llevar a cabo las actividades y talleres desde una perspectiva profesional y colaborativa con y para otros miembros de la comunidad,

 “Permite actuar en detrimento del rol pasivo tradicionalmente desempeñado por estás personas, apostando por su derecho a participar y actuar en su entorno mostrando sus intereses, preferencias y, en definitiva, favoreciendo la satisfacción de sus propias necesidades” (Pascual-García, et alt, 2014:36).

En el caso de los escolares, el beneficio adquirido por éstos en lo que a la adquisición de conocimientos, actitudes y destrezas en el ámbito de la sensibilización medioambiental se refiere, puede equipararse al conseguido por el colectivo de personas con discapacidad intelectual que lo ha llevado a la práctica, pues ambos colectivos han desarrollado su motivación, implicación y autoestima, así como habilidades sociales y una actitud crítica y responsable.

Estudios e investigaciones en Educación Ambiental, como la de Calixto (2012), destacan que las actividades en educación ambiental impartidas en las aulas, distan de las que se desarrollan fuera del ámbito formal. Los escolares responden de forma diferente cuando las acciones ambientales son desarrolladas en la comunidad, pues se observa un mayor compromiso y responsabilidad, así como disciplina y madurez en el cuidado de los recursos naturales.
 


 

 

Estos aspectos de mejora son también percibidos por los docentes, que observan interés e implicación de los escolares en las acciones relacionadas con la educación ambiental, no solo en el momento de las actividades, sino que perduran en el tiempo durante el curso escolar (dentro y fuera del aula).

De igual forma las educadoras, al igual que los usuarios, reciben un feedback positivo por parte de los docentes, que ven en las personas con discapacidad intelectual participantes en el proyecto, ejemplos de superación, así como una integración social y un reconocimiento de su valía como agentes transmisores de conocimientos y valores en el ámbito de la educación ambiental.

Pese a que el proyecto tiene como principal finalidad la educación y sensibilización medioambiental de los estudiantes, también se consigue el fomento, sensibilización pública y comprensión de la discapacidad por parte de éstos, generando una percepción realista y positiva del colectivo, que permite la eliminación de estereotipos y desarrollo de actitudes inclusivas y normalizadoras, como está recogido en las recomendaciones del Informe Mundial sobre la Discapacidad de la OMS (2011), que señala la importancia de implicar al colectivo de personas con discapacidad en los diferentes sectores de la sociedad.
 



En definitiva, la Educación Ambiental actúa como agente transformador en esta experiencia que, a través del proyecto Valleverde, juntos contra el cambio climático, permite la concienciación, compromiso y toma de decisiones del colectivo escolar para la protección del medio y conservación de los recursos naturales y, a su vez, favorece la integración y profesionalización de las personas con discapacidad intelectual como formadores, dinamizadores, transmisores de conocimiento y promotores de responsabilidad social y cambio de hábitos, dirigidos éstos al cuidado de la naturaleza y la sostenibilidad.

 



Nota:

Las imágenes han sido facilitadas por el autor del artículo
 


 

  1. Referencias bibliográficas

 

Amador, LV. y Esteban, MA. (2011). “Desde la educación social a la educación ambiental. Hacía una intervención educativa socioambiental”. En Revista de Humanidades, 18, 147-162. [En línea]

APESCAM Y ASEDES. (2004). Definición de Educación Social. Portal eduso.net. Recuperado de [En línea]

Calixto, R. (2012). Investigación en educación ambiental. En Revista mexicana de investigación educativa, 17 (55), 1019-1033. Recuperado de [En línea]

Caparrós, JM., Y Encabo, J. (2009). Guía Didáctica de Educación Ambiental. Conozco mi entorno. Murcia: Azarbe.

Cascales, JF. (2017). Educación ambiental un tema transversal tratado desde el proyecto escuelas verdes. Estudio de un caso. Murcia: Diego Marín Librero Editor SL.

Martínez, S. (Ed.). (2015). Innovación en la gestión e investigación ambiental. Murcia: Diego Marín Librero Editor SL.

OMS, Banco Mundial (2011). Informe Mundial sobre la Discapacidad. Ginebra: OMS. Recuperado de [En línea]

Pascual-García, DM., Garrido-Fernández, M., y Antequera-Jurado, R. (2014). “Autodeterminación y calidad de vida: un programa para la mejora de personas adultas con discapacidad intelectual”. En Psicología Educativa, 20 (1), 33-38. [En línea

 



Agradecimientos

Gracias a FUNDOWN por su colaboración para la realización de este artículo.

Destacar las contribuciones de las educadoras Carmen María Lorenzo y Selene Sanz, así como su compromiso en el desarrollo del proyecto.

Insistir en la dedicación ejemplar de todos los usuarios y usuarias que forman parte de esta experiencia: Sergio Alcaraz, Francisco J. Alemán, Miriam Artero, Salvador Bastida, Lissette Delgado, Mounsif El Jably, Olmo Gervás, Alberto González, Daniel Jiménez, Juan J. Marcos, Francisco Martínez, Elena Martínez y Pedro A. Rivas.



Contacto:

David Cebrián, para contactar: davidfundown@gmail.com

 


[1] Técnico de apoyo y formación en el área de tránsito al mundo laboral en la Fundación Síndrome de Down de la Región de Murcia, FUNDOWN.

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RES, Revista de Educación Social, es una publicación digital editada por el Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadores Sociales (CGCEES). La Revista Res forma parte del proyecto EDUSO y se integra en el Portal de la Educación Social. res@eduso.net · www.eduso.net/res. ISSN 1698-9007.

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