Teoría Fundamentada: Ni teoría ni fundamentada

Número 26. MISCELÁNEA. 7/1/2018
Autor: Dra. Janette García Yepes, Universidad Lisandro Alvarado (Venezuela), Dr. Pedro Rodríguez Rojas, Universidad Simón Rodríguez. Barquisimeto (Venezuela).

RESUMEN

Este artículo pretende realizar una revisión crítica a la teoría fundamentada, principalmente desde sus presupuestos teóricos y filosóficos. Es una crítica a lo que consideramos debilidades teóricas de esta propuesta, que confunde lo teórico con lo metodológico, hace más énfasis en los procedimental que en lo teórico y epistemológico y banaliza el concepto de teoría. Desde el punto de vista epistemológico, aunque su intención fue ubicarse dentro de los llamados “nuevos paradigmas” y responder a los enfoques cualitativos de la investigación y hay quienes lo consideran un enfoque interpretativista que pretende valorizar los significados, sin embargo, en la práctica, se percibe más cercano al positivismo y al funcionalismo, por enfatizar más en los procedimientos metodológicos y en la utilidad de los resultados obtenidos en la investigación. No creemos en teorías que emerjan directamente de la realidad de la vida cotidiana, sino de la búsqueda racional de modelos explicativos que den coherencia lógica al material empírico. Teoría inductiva acerca de un área sustantiva que no traspasa lo descriptivo y se convierten en mera transcripción de datos y entrevistas con muy poco análisis y muchos menos consiguen la supuesta generación de teorías. 
 

Abstract

This article aims to critically review the grounded theory, mainly from its theoretical and philosophical assumptions. It is a critique of what we consider theoretical weaknesses of the proposal, which confuses the theoretical with the methodology, puts more emphasis on the procedural than in the theoretical and epistemological and trivialize the concept of theory. From the epistemological point of view, although his intention was located within the so-called "new paradigms" and respond to qualitative research approaches and there are those who consider it an interpretive approach that aims to enhance the meanings, however, in practice, closer to positivism and functionalism, to emphasize more on the methodological procedures and the usefulness of the results obtained in the research is perceived. We do not believe in theories that emerge directly from the reality of everyday life, but the rational pursuit of explanatory models that give logical consistency to empirical material. Inductive theory about a substantial area which does not pass the descriptive and become mere transcribing data and interviews with very little analysis and fewer get the supposed theory generation.
 

PALABRAS CLAVE
Metodología Teoría Epistemología Critica Banalidad


TEORÍA FUNDAMENTADA: NI TEORÍA NI FUNDAMENTADA 

Founded theory: neither theory, nor founded, norgrounded

 

I-INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ ES LA TEORÍA FUNDAMENTADA?

Según Hernández y Sánchez (2008) esta propuesta surgió con la publicación del libro “El Descubrimiento de la Teoría Fundamentada” por Barney G. Glaser y Anselm Strauss en el 1967, donde se establecen los procedimientos a seguir para su generación, a través de la comparación constante, el muestreo teórico y la codificación. En publicaciones posteriores de estos mismos autores, ya sean solos o acompañados, se comenzó a notar diferencias en cuanto a cómo cada uno de ellos vislumbraba la metodología en referencia. Particularmente Glaser (1994), en el libro “Fundamentos de Análisis de la Teoría Fundamentada”, critica fuertemente el trabajo de Strauss y Corbin (1997), así como las otras publicaciones llevadas a cabo por Strauss desde 1967.
 


La teoría fundamentada clásica, Glaser (2004), es simplemente un conjunto de hipótesis conceptuales integradas y sistemáticamente generadas para producir una teoría inductiva acerca de un área sustantiva. La Teoría Fundamentada (en adelante TF), pretende proporcionar los medios para generar teorías que emerjan directamente de la realidad de la vida cotidiana: focalizando la información obtenida, en un escenario para la generación de teoría fundamentada en datos, y al utilizar el método comparativo continuo la información o la data deben fluir naturalmente del análisis, sin mucho esfuerzo ni descripción detallada del proceso por parte del investigador (Hernández y Sánchez, 2008, p. 126).

Para Escalante Gómez (2011), el propósito de la teoría fundamentada es generar teoría usando un enfoque inductivo. Traslada su eje de preocupación desde la contrastación de teoría a la generación de teoría. El investigador debe proceder sin una hipótesis y teoría preconcebida, enfrentándose al método hipotético deductivo.

Para sustentar nuestra crítica a la TF revisemos brevemente su procedimiento.

 

II-PROCEDIMIENTO
 

1- La elaboración de categorías conceptuales

Siendo la construcción teórica el objetivo de la TF, la unidad de base del análisis es el concepto. En un segundo tiempo, los conceptos que pertenecen a un mismo universo son agrupados en torno a una categoría conceptual. Una categoría conceptual tiene que permanecer sensible a la realidad estudiada. Esta dimensión es central, ya que el lema de la TF consiste en arraigar la teoría en los datos, a construir la teoría a partir de ellos. No obstante, no se busca tanto la descripción minuciosa de los incidentes, que varían inevitablemente en el tiempo y el espacio, sino la adecuación de los conceptos elaborados a su respecto (Raymond, 2005).
 

2- El proceso de codificación

El método comparativo es la columna vertebral del análisis en la TF y pretende develar las similitudes y los contrastas entre los datos, en el objetivo de identificar sus características, sus relaciones y los determinantes de sus variaciones. El investigador busca capturar los aspectos discursivos de orden macro textual y no necesariamente segmentos aislados o códigos aislados. Goulding (1998) invita a evitar algunos peligros en el proceso de codificación, como dar demasiado énfasis a los códigos sin explicar suficientemente sus interrelaciones, u omitir los casos negativos para no pensar nuevamente la categorización de los datos. Acerca de este último punto, aparece que los datos negativos son justamente una oportunidad de reconsiderar las expresiones del fenómeno estudiado y de crear nuevas categorías y relaciones tomándolas en cuenta (Raymond, 2005).

Escalante Gómez (2011) explica sucintamente el procedimiento general de la TF. Primeramente, los datos brutos son estudiados y codificados por el investigador mediante un determinado procedimiento analítico que se inicia con su codificación. Segundo, a partir de los códigos, el investigador hace emerger las categorías. El investigador puede fracturar los datos de diferentes maneras con el fin de lograr una mayor comprensión de estas categorías, sus propiedades y sus interrelaciones. Cada categoría tiene propiedades; sus descripciones se agregan en el estudio y análisis de los datos hasta alcanzar un punto en el que los datos no aportan más información. Se dice entonces que la categoría está saturada. Pero en ninguno de los teóricos de la TF queda claro cuando sabemos que se ha llegado a tal saturación. Este proceso permite emerjan las relaciones entre las categorías, las cuales pueden ser identificadas y se puede concluir que una categoría que organiza los datos tratándose de una categoría nuclear, denominada por algunos como metacategoría (resaltado nuestro).

Tercero, realizado este proceso, el investigador inicia lo que se denomina un proceso de sensibilización teórica, que consiste en generar la teoría a partir de los datos. Se realiza un proceso detallado de verificación de los datos mediante lo que se denomina método de la comparación constante. Esto permite al investigador verificar las hipótesis emergentes que conducirán al desarrollo de la teoría sustantiva. Esta puede ser relevante más allá del campo de estudio, en este caso un proceso mayor de abstracción puede conducir a la formación de la teoría formal. La teoría generada debe ser relevante al área y/o problema en cuestión, debe calzar con los datos, y debe funcionar, es decir, producir explicación, comprensión, y ser predictiva (resaltado nuestro).

Aquí debemos detenernos, ya que en realidad estos objetivos muy poco se logran: 1. Aunque se llame teoría en realidad, como lo exponen sus principales autores, se trata de una metodología o procedimiento, no de una teoría. 2. Existen contradicciones paradigmáticas: entre diversos enfoques epistemológicos. 3. Predomina lo metodológico sobre lo teórico. 4. Erróneamente pretende la neutralidad metodológica al proponer la búsqueda de datos y el proceso investigativo sin hipótesis ni teorías previas, bajo una supuesta posición desprejuiciada. 5. Consideramos que la teoría no surge directamente de los datos, es una construcción mental. 6. En la TF solo se produce teoría sustantiva, la generación de teoría formal no está garantizada.
 


III-¿TEORÍA O METODOLOGÍA?       

Aunque se llame teoría es muy poco lo que ofrece en este campo de especulación científica y filosófica. Esta propuesta hace énfasis en los procedimientos metodológicos más que los teóricos y epistemológico. Según Glaser (citado por Raymond, 2005), la TA es una metodología general de análisis vinculada a una recopilación de datos que utiliza la aplicación sistemática de métodos para generar una teoría inductiva respecto de un área substantiva de actividad humana.

Strauss se mantiene inclinado a los “cánones de una buena ciencia” como son: replicabilidad, generalización, precisión, significancia y verificación, mientras que Glaser estipula, que dicha metodología es flexible de tal forma que el investigador codifique y analice categorías y propiedades con códigos teóricos, los cuales harán emerger y generar sus propias teorías, sin tomar en cuenta lo establecido tradicionalmente en las ciencias fácticas. Para Glaser, la verificación está fuera de los parámetros de la teoría fundamentada, y ese tiempo y esa energía deben dedicarse al descubrimiento de la teoría en la data (Hernández y Sánchez, 2008: 127).

Con referencia a la codificación, en particular con la axial, Strauss la visualiza como un proceso a través del cual la data es nuevamente categorizada por medio de un paradigma de codificación que denota condición causal, contexto, estrategias interactivas y consecuencias. Glaser, considera que todo este proceso de incorporar la data en un esquema preconcebido, puede llevar a los investigadores a perder de vista la importancia de la data, dando como resultado una descripción conceptual en detrimento de la generación de una teoría sustantiva (Hernández y Sánchez, 2008). Como veremos, en la TF la data lo es todo por sí sola, está sobrevalorada con respecto a lo conceptual, es decir lo teórico. Lo importante en la TF es escuchar a los sujetos de investigación, no es lo científico lo prioritario.

 

IV-SOPORTES EPISTEMOLÓGICOS

 Aunque su intención fue ubicarse dentro de los llamados “nuevos paradigmas”, responder a los enfoques cualitativos de la investigación y hay quienes lo consideran un enfoque interpretativista que pretende valorizar los significados, sin embargo, en la práctica, se percibe más cercano al positivismo y al funcionalismo, por enfatizar más en los procedimientos metodológicos y en la utilidad de los resultados obtenidos en la investigación.(Escalante Gómez, 2011).Es decir, con toda una terminología nueva (muestreo teórico, codificación axial, código vivo, etc.) en el fondo no se trasciende los fundamentos positivistas porque se parte de la crítica al hipotético deductivo sin entrar a analizar sus principios de realidad y de conocimiento (De La Garza, 2007).

Para Raymond (2005) la TF es presentada como innovación metodológica en ruptura con el modelo científico tradicional. Del pragmatismo americano, Glaser y Stauss conservan la necesidad de arraigar la teoría en la realidad y la importancia de la observación in situ para la comprensión de los fenómenos, la recopilación de información concentrándose en el cambio, los procesos y la complejidad de lo real. De la filosofía fenomenológica, los autores retienen la voluntad de poner entre paréntesis las nociones preexistentes relativas a un fenómeno para dejarlo hablar por sí mismo. Aquí, se trata de negar la delimitación a priori del objeto de estudio, los conceptos e hipótesis siendo construidos y probados en terreno, el eje principal de discordancia une el paradigma positivista en un extremo, al paradigma constructivista en el otro extremo.(Raymond, 2005: 218).

La TF asume una realidad externa objetiva y busca una recolección de datos desprejuiciada, y este empirismo es insostenible porque todo dato es construido a partir de cierto lenguaje, sea este teórico o cotidiano y que, por tanto, el dato de observación no puede ser la misma realidad, puesto que un cambio de teoría o de lenguaje cotidiano alteraría los datos (De la Garza, 2007). Si bien vimos con Glaser que la TA puede ubicarse en un eje onto-epistemetodológico post-positivista, con Brian Haig (1995) entramos en el núcleo positivista, pues el autor considera de partida a la TA como un método científico. (Raymond, 2005: 224).

Compartimos con De la Garza (2011: 211) quien hace una fuerte crítica a esta postura:

“No hay ninguna propuesta nueva ni profundización en cuanto a la comprensión del significado, el carácter de lo empírico, la estructura de la teoría, las formas de razonamiento formales o cotidianas, etc. Es decir, la epistemología brilla por su ausencia y provoca una propuesta superficial y puramente pragmática, con el añadido de que sus momentos culminantes como método operativo ni siquiera conforman una técnica clara, es el caso del muestreo teórico. Es decir, la founded theory no es un método interpretativo ni tiene una reflexión propia en este campo; tampoco es una técnica cualitativa, aunque las utiliza, pero el interesado en estas no encontrará una guía ni discusión sobre el tema, sino es un método empirista de construcción de teoría que no niega pero tampoco sabe cómo recuperar la teoría acumulada y que tampoco reflexiona acerca de las relaciones entre estructuras, subjetividades e interacciones. Su punto de partida en un supuesto empirismo de la vida cotidiana que pareciera acercarlo al interaccionismo simbólico y a la fenomenología, pero tampoco sus supuestos coinciden con estas corrientes, puesto que se plantea que el dato está dado y la neutralidad del investigador. Es una metodología que se reduce a una serie de pasos-recetas sin profundidad epistemológica, de dudosa utilidad porque tampoco llegan al nivel de la operacionalización y que en el fondo apuesta en exceso a la intuición sin reconocerlo”.

 

V-LA PRETENDIDA NEUTRALIDAD CIENTÍFICA; MAGNIFICACIÓN DE LOS DATOS Y LA REALIDAD
 

La supremacía del método sobre el nivel teórico

Una de las críticas más fuertes que hacemos a esta perspectiva de investigación, como a otras en el ámbito de las supuestas corrientes cualitativas, es suponer que la objetividad procedimental nos conduciría a la objetividad ontológica, que no es otra cosa que ver las cosas de la manera como realmente son. Creemos que es una noción ilusoria el que la teoría pueda provenir exclusivamente de los datos mismos, como si éstos hablaran, o como si los hechos contuvieran en sí las claves que permiten su interpretación (Escalante Gómez, 2011).

Los autores usan la palabra grounded(fundamentada) para recordarnos que el investigador no puede partir investigando con conceptos preconcebidos, un diseño completo o un marco teórico guía. Los investigadores que asumen esta perspectiva aspiran lograr colocar en cuarentena su sí mismo socialrespecto a los datos que analizan y re-analizan para permitir que emerja la teoría y cómo pueden permanecer en un territorio neutral. Según Parker y Roffey (citado por Raymond 2005) es posible “suspender sus juicios hasta que todos los datos estén analizados". (Subrayado nuestro).

Para Escalante Gómez (2011) los autores que han sostenido esta posición pecan de ingenuidad epistemológica, cosa común en la literatura científica de origen sajón; desconocen que ya en la observación misma están implicados supuestos de parte del investigador. La TF bajo la pretendida “sensibilidad teórica”, es en realidad bastante ambigua y un tanto nebulosa. La habilidad de discriminación y reserva del investigador permite que el conocimiento de la literatura preexistente no influya directamente en la construcción de la nueva teoría. En otros términos, no se trata de hacer tabula rasa de la literatura existente, sino de evitar las tentaciones deductivas y de aprovechar ideas y perspectivas anteriores para construir los análisis de la investigación en curso (Goulding, 1998).

Los resultados de esta tensión en los enfoques se pueden ver en muchas investigaciones y tesis, se opta por el pragmatismo de la codificación dejando de lado este tipo de cuestiones. Los referentes teóricos previos no se pueden eliminar y, para el investigador cualitativo, son valiosos y posibles. Es ilusorio pensar que se puede abordar un fenómeno sin ningún referente. Uno no estará cerca de la comprensión trascendente. Es decir, no existiría lo fundamentado (grounded) cuando se desarrollan las interpretaciones.
 

 

VI-¿DÓNDE QUEDA LA TEORÍA?: TEORÍA SUBSTANTIVA O TEORÍA FORMAL

Es innegable el valor de un esquema elemental de descripción, ordenamiento de datos, una codificación, y de algún modo, el de categorización, pero es cuestionable, por ejemplo, el proceso de generación de teoría según la interpreta la teoría fundamentada.

“con la teoría fundamentada puedo procesar la información de las entrevistas; se puede trabajar con el significado; puede ordenar y categorizar la información; y otros más. Pero en general, no se escuchan argumentos metodológicos más profundos precisos, al parecer, todo resulta ser una cuestión de pragmatismo intelectual (Escalante Gómez 2011).

No obstante, el hecho que se denomine teoría fundamentada hace que surjan algunas preguntas sobre qué es una teoría, qué se espera de una teoría y el por qué los investigadores esperan que sus métodos usados para construir sentido, se llamen teoría. Toda teoría debe contener una explicación, reflexión personal, principios orientadores, supuestos epistemológicos, desarrollo de un argumento, consistencia, reproducibilidad, generabilicidad, entre otros. Pero la TF mezcla inspiración con predicción y no le es suficiente la comprensión de los fenómenos. Consideramos, debería involucrar algo más que la identificación de los patrones cotidianos y de los ejercicios heurísticos. Una sola investigación basada en la teoría fundamentada no podría generar una teoría formal. Solo persigue generar teorías substantivas de alcance medio, más allá de la gran teoría. La teoría formal o gran teoría solo puede surgir de la comparación entre varias teorías substantivas.

El problema con la teoría fundamentada es el vínculo de regularidad y generalización con inducción. Se mezclan las expectativas de una clase de teoría con otra. Se argumenta en términos de un conjunto de procesos naturales de comprensión e identificación de patrones con la explicación típica de las ciencias naturales. Glaser y Strauss son explícitos en declarar que la teoría fundamentada busca predicciones relevantes, explicaciones, interpretaciones y aplicaciones. Según estos autores, mediante el uso de la teoría fundamentada se logra que la inducción permita derivar teoría, la que permitiría ordenar y predecir.

Al rechazar la existencia de una realidad objetiva, el llamado a rescatar la subjetividad y ver la investigación como interpretaciones, por consiguiente existen tantas construcciones interpretativas como existan sujetos investigadores, aunque muchas serán compartidas. Según los partidarios de la TF, las realidades sociales son inseparables del investigador, ya que los investigadores construyen los mundos que investigan. La teoría se genera en el proceso de investigación, no de un sistema hipotético-deductivo.

Glaser y Strauss (citado por Escalante Gómez 2011) reconocen que la producción de teoría es siempre relativa a quien la produce y no hacen ningún intento para justificar esta posición epistemológicamente. No obstante, lo que resulta limitado es la aproximación de la teoría al proceso de análisis e interpretación de la categorización. Es por ello que se desarrolla en los párrafos una aproximación que pretende precisar que al codificar y categorizar no se trata de una cuestión inductiva de formalización conceptual.

A nuestro modo de ver y como lo han expresado epistemólogos clásicos como Bachelard, la teoría no surge nunca de la mera constatación de lo dado, sino de la búsqueda racional de modelos explicativos que den coherencia lógica al material empírico. No importa cuán seductor y fructífero parezca un instrumento, una técnica está muy bien en el lugar que le cabe pero no satisface el papel de una teoría una forma de pensar desconociendo otros procedimientos de comprensión e interpretación.

Esta propuesta (TF), que no tuvo aceptación en sus primeros años por su clara vinculación al empirismo y positivismo, hoy resucita en el contexto de un posmodernismo anticientífico y de la revolución informática, que ha dado un nuevo auge a las corrientes positivistas que inundan los soportes teóricos y epistemológicos de la era computacional.

 

VII-FUNDAMENTACIÓN DE NUESTRAS CRÍTICAS A LA TF

Desde nuestros primeros estudios universitarios -en el campo de las ciencias sociales y la filosofía- nos quedó muy claro que no existen “fórmulas mágicas” ni técnicas para producir teorías. La banalidad de la llamada “sociedad del conocimiento” nos ha hecho pensar que cualquier idea más o menos bien escrita puede convertirse en una teoría. Lo hemos planteado en otros trabajos[1], hoy surgen supuestas teorías y filosofías, “paradigmas emergentes”-algunos con más de un siglo-, cuya profundidad no soporta el menor debate, pero sus defensores siempre se valdrán de aquella premisa- muy común actualmente- de que esa teoría surgió de la investigación y está hecha para estudiar tal caso particular y no otros.

Los paradigmas emergentes y todo esto que se ha venido llamando enfoques cualitativos nos han hecho pensar que cualquier cosa puede merecer el calificativo de teoría. Gracias a una mera descripción de un caso particular o los collages que hoy muy fácilmente se realizan a través de los plagios intelectuales- haciendo usos de los medios electrónicos- “se paren” teorías de la nada.

Hoy cualquier cosa es teoría. Al evaluar trabajos académicos de distintos niveles encontramos decenas y a veces centenas de páginas dedicadas al marco teórico, llenas de referencias sobre lo que han escrito otros autores, y entre más citas bibliográficas muchos creen que el trabajo está mejor argumentado. Referencias muchas veces contradictorias, sin ninguna coherencia paradigmática, es lo que comúnmente llamamos “ensaladas teóricas”.

Escasamente en estos marcos teóricos aparecen la creación del autor, que a lo sumo lo que hace es “casarse” con un paradigma teórico- filosófico, al cual dogmáticamente nunca cuestiona ni explica por qué lo escogió, y asume que es verdad absoluta. Para nada se indica que existen otras posturas teóricas y filosóficas tan válidas como la escogida y tal como si fuera un recetario de cocina comienza a “mezclar ingredientes” con la pretensión, nada más y nada menos, que una construcción teórica.

Hay quienes alegan que ahora la teoría no puede ser preconcebida en el proceso de investigación y que es producto de la construcción de la propia investigación, es decir la búsqueda de la pretendida neutralidad científica propia del positivismo más clásico. Se observa centenares de páginas dedicadas a una supuesta etapa de categorización,  en la forma más socializadora de la etnográfica, pero terminado todo esto, al final el autor no hace el esfuerzo de construcción de teoría, no hay nada novedoso para la ciencia, ninguna propuesta creativa y los trabajos se convierten en centenares de páginas tediosas que lo que hacen es transcribir lo que otros dicen.

Hoy con mucha facilidad se habla de aproximación teórica, teoría de tal cosa, modelos teóricos, nombres muy pomposos que aparecen en las portadas de libros y fundamentalmente de tesis de post grado, pero que al leer y revisar con detenimiento percibimos que los enunciados no traspasan lo meramente descriptivo. La descripción de la realidad es una etapa de toda teoría, pero la descripción por si sola nada tiene que ver con teoría. La teoría es una construcción intelectual de un cuerpo sistemático de conceptos y categorías que permiten comprender y analizar hechos y/o procesos. Si bien la teoría puede partir de un caso o estudio particular para que sea realmente una teoría tiene que tener capacidad de generalización.

Cuando se revisa los teóricos clásicos de las ciencias sociales y la filosofía nos encontramos con tratados, con los que podemos estar de acuerdo o en desacuerdo, pero cuya profundidad, no solamente en el ámbito descriptivo de la realidad, sino, lo más importante, en la construcción de conceptos y categorías que permitan entender y comprender casos o fenómenos similares, es de tal sistematización que no deja menor duda de su alcance y capacidad para analizar la realidad.

Aquella idea que teníamos de las teorías sociales cuando con todas las diferencias y objeciones leíamos a un Husserl, Bersgon, Hahn, Neurath, Carnap, Weber, Parson, Merton, Popper y pare de contar, donde había una rigurosa y coherente argumentación que partía de una historia del pensamiento, firmemente argumentado bajo el uso de las fuentes primarias y secundarias y que a pesar de estudiar casos particulares tenían la capacidad de generalización que debe poseer toda teoría. Ahora bajo el pretexto de que “todo vale” muchas descripciones de casos que no hacen referencia a teorías previas o simplemente hacen collages de autores, muchas veces contradictorios y débiles en argumentos, son utilizados para sustentar cualquier cosa.

Paradójicamente los que critican la visión modelística y esquemática del racionalismo nos ofrecen manuales de cómo construir teorías, autores como Strauss y Corbin nos dicen que la teoría se deriva inductivamente de los datos. También A.Goets y LeCompte quienes se basan en modelos y resolución de problemas. Cayendo en el inductivismo que tanto critican, pretenden señalar que las teorías surgen directamente de los datos. ¿Si esto no es positivismo entonces qué es?

Si bien desde el materialismo histórico no puede haber teoría sin practica y viceversa, partimos de la idea de que toda teoría representa un máximo esfuerzo intelectual por comprender y analizar los procesos, para lo cual no hay “teorías para construir teorías”, ni métodos ni técnicas pre-establecidas y que su éxito solo depende de la sólida formación y conocimiento sobre la naturaleza del estudio y de una cualidad humana que es la capacidad de pensar más allá de lo evidente, el poder traspasar la descripción y generalizar conceptos y categorías.

Una de las principales críticas que se le ha hecho a las investigaciones tradicionales es la sobre valorización del método (primacía de las técnicas y los procedimientos), sobre la significación y utilidad misma de la investigación. Sin embargo, las ataduras y rituales metodológicos tan cuestionados no han llegado a su fin. Para muchos investigadores cualitativos la investigación debe comenzar por el método y lo teórico será un producto de éste, una construcción con los otros sujetos o comunidad donde se realiza la investigación. Esta posición pretende negar la realidad de que, aunque la teoría no esté explícitamente desarrollada, ningún investigador hace investigación sin asumir posiciones teóricas y onto-epistemológicas, aunque sea tácitamente.

La pura escogencia de un tema u objeto de estudio ya manifiesta una percepción de lo real, que puede ser cambiada o transformada en el proceso investigativo, pero existe previamente. Compartimos con Martínez Miguélez (1999: 40) quien señala: “…es necesario aclararlo de manera explícita al desarrollar los capítulos referidos al paradigma epistemológico y al marco teórico, que deben preceder a toda investigación cualitativa y etnográfica respetable.”

Algunos investigadores proponen que al privilegiar el método sin los prejuicios de la teoría pudiera garantizarse un mayor acercamiento a la verdad. La investigación ahora es amoldada al método, el cual viene predeterminado por la autoridad del investigador y la “autoridad científica” de los metodólogos. Esta posición puede tener como causas: 1) Ignorancia o debilidad onto-epistemológica del investigador, 2) pragmatismo, donde lo importante es resolver problemas más que comprender realidades, 3) Una mal entendida liberación del pensamiento y un anarquismo que cae en el facilismo y lo ecléctico, 4) La pretensión objetivista de creer lograr, por esta vía, la añorada neutralidad científica.
 



 

¿Es posible genera teorías directamente de los datos y casos particulares? Entre el nivel descriptivo y el nivel teórico

Frente a la crítica del método hipotético deductivo, al predominio de la racionalidad, la generalidad y ambigüedad de las leyes y teorías universales, el agotamiento de las megas teorías, ante la marginación de la vida cotidiana, hoy hay una revalorización de lo particular, lo individual, de lo micro social frente a lo macro social y “los mega relatos”. Reconociendo la validez de esta posición es necesario advertir sobre los riesgos ya señalados de negar la historia de la ciencia, subestimar la teoría, sobre-valorizar al objeto de estudio y pretender que cada caso en particular responde a una verdad única, es decir: hay tantas verdades como casos particulares, donde cada investigación se legitima así misma, no hay contrastación ni debate científico, porque cada realidad particular investigada se legitima así misma.

Compartimos con Martínez Miguélez (1999: 83) quien advierte:

“La historia de la ciencia nos permite ver de manera palpable que sus avances más revolucionarios y significativos no provienen de investigaciones empíricas aisladas o de la acumulación de hechos y experimentos sino de teorías novedosas inicialmente desconcertantes”.

Este autor critica a Strauss y Corbin quienes sostienen “que la teoría se deriva inductivamente de los datos”. También difiere de Goets y LeCompte por basarse en modelos y resolución de problemas, categorías más ligadas al funcionalismo y la administración que a la perspectiva cualitativa que dicen defender. Más adelante es aún más tajante en su apreciación sobre la formación de las teorías: La teoría es por tanto, un modelo ideal, sin contenido observacional directo, que nos ofrece una estructura conceptual inteligible, sistemática y coherente para ordenar los fenómenos…” Martínez Miguélez (1999: 88) “…en síntesis, no tenemos técnicas de la construcción de teorías y no la tendremos nunca”. Martínez Miguélez (1999: 90).

Uno de los autores más citados en la investigación-acción, John Elliott (2000) deja aún más claro que desde la acción y los casos particulares no se construye teoría científica sino naturalista o teoría substantiva como la mencionan los partidarios de la teoría fundamentada:

“Los estudios de casos proporcionan una teoría de la situación, pero se trata de una teoría naturalista presentada de forma narrativa, en lugar de una teoría formal enunciada de forma proporcional”. (pág. 22)

“Con la investigación acción se contemplan los problemas desde el punto de vista de quienes están implicados en ellos, solo puede ser válido a través del dialogo libre de trabas con ellos”. (pág. 26)

“El hecho de que los conceptos de sentido común de las aulas no sean suficientemente precisos para los fines científicos no significa que no lo sean para otros fines. Puede resultar suficientemente preciso para los objetivos que persigue la acción en determinadas situaciones de clase” (pág. 27).

Pero igual crítica podemos hacerle a otras corrientes, como la llamada etno-metodología, esta corriente que nace en los años 60 en la Universidad de California, teniendo como precursor a Harold Garfinkel, parte de la premisa, según Alain Coulon (1988), de que “La búsqueda etno-metodología está organizada en torno a la idea de que todos somos “sociólogos en estado práctico”” (pág. 10). El auténtico conocimiento sociológico se nos revela a través de la experiencia inmediata... El razonamiento práctico” (pág. 17).

Es decir todo el mundo es sociólogo. Sin negar importancia al saber popular, al cual hemos dedicado algunos de nuestros trabajos[2], este populismo académico y seudo intelectual es espantoso. Todo esto en contra posición a la definición durkheimiana de la sociología.

Al final varios investigadores pudieran estar investigando un mismo tema pero con dificultad para establecer las comparaciones que permitan construir teorías. La teoría no puede responder solo a casos particulares, tiene una naturaleza (respetando el contexto) general y social. Así mismo las mayorías de las investigaciones autodenominadas como cualitativas no logran traspasar lo meramente descriptivo, enunciar elementos, cuantificar hechos y conductas con muy poca teoría y capacidad de generalización, es decir, en el fondo reproducen la perspectiva cuantitativa. Muchas de las interpretaciones que se hacen de la realidad, ante una efervescencia de lo subjetivo frente a lo tangible, caen más en el mundo de lo metafísico y la especulación, vacío de argumentos.

Ante el pregonar de la libertad del pensamiento y la valorización de la subjetividad, de la vida cotidiana, los casos particulares, la negación a “los mega relatos” y a “las grandes teorías”, pudiéramos estar cayendo en un anarquismo científico, no al estilo del tan citado pero desconocido Feyeraben, cuyo cuestionamiento va más allá de los métodos o las formas de hacer ciencia, sino a la naturaleza y sentido último de la ciencia y de la investigación científica. El particularismo y la concreción científica, la negación a lo hipotético deductivo, puede llevarnos a la idea de que todo vale, todo es conocimiento. Por lo que es necesario insistir en que esta posición puede ser válida, puede ser ética, pero no es científica.

 

La banalización de las teorías en el contexto de la sociedad del conocimiento

En el contexto del avance de las tecnologías de la Información y la Comunicación se cree haber alcanzado niveles superiores de conocimiento e inteligencia, en eso que se ha hecho llamar “La Sociedad del Conocimiento”, nosotros por el contrario hemos venido advirtiendo sobre la banalización del conocimiento, el confundir información con conocimiento y verdad y por el contrario hemos advertido sobre el surgimiento de “La Sociedad de los idiotas informados”. En el caso particular del tema que estamos desarrollando, nos puede llevar a creer que cualquier información más o menos organizada se puede convertir en una teoría.

La idea de una “inteligencia conectada” (Derrich de Kerckhone) es una vieja añoranza de los medios informativos - desde la prensa escrita pero más aún de los medios audiovisuales- que lleva a la convicción de que el dato y la información son sinónimos de conocimiento e inteligencia. En realidad son procesos diferentes, ya que sí bien la inteligencia envuelve a la información y el conocimiento, no toda la información es conocimiento y el dominio de ambos no es garantía de poseer inteligencia.

Señala Derrich de Kerckhone (1998: 152):

“La mecanización de la inteligencia se apoya en un argumento a favor de la ignorancia, puesto que no sabemos cómo se produce la inteligencia humana y sí sabemos en qué condiciones puede imitarse, asumimos que no hay motivos para suponer que ambos procesos son distintos”.

Mientras información es el dato, el elemento, el conocimiento se refiere el comprender de la actuación y desempeño de estos datos sistemáticamente. Por su parte la inteligencia representa una etapa superior de la capacidad mental, de crear, asociar, transformar y usar los conocimientos.

La información -dato- tiene la ventaja de contar con mecanismos de difusión sumamente rápidos - canales televisivos, ondas radiales, satélites, ordenadores, redes- Segundo, su carácter puntual, focal (gráfico) es fácilmente – peligrosamente a nuestro modo de ver- asimilable. El conocimiento, por el contrario, es producto de un proceso más complejo de asimilar, imposible por la mayoría de programas transmitidos por los medios audiovisuales tradicionales. La inteligencia es una capacidad humana, que aunque heredada, sólo se mantiene o se desarrolla como producto de un proceso constante de dominio del conocimiento y de habilidades para su uso.

Según Davenport y Prusak (1998:12) definen:

“Un dato es un conjunto discreto, de factores objetivos sobre un hecho real… Un dato no dice nada sobre el porqué de las cosas, y por sí mismo tiene poca o ninguna relevancia o propósito.

Información es un mensaje, normalmente bajo la forma de un documento o algún tipo de comunicación audible o visible. Como cualquier mensaje, tiene un emisor y un receptor… a diferencia de los datos, la información tiene significado (relevancia y propósito). No sólo puede formar potencialmente al que la recibe, sino que está organizada para algún propósito. Los datos se convierten en información cuando su creador les añade significado. Transformamos datos en información añadiéndoles valor en varios sentidos.

Conocimiento es una mezcla de experiencia, valores, información y “saber hacer” que sirve como marco para la incorporación de nuevas experiencias e información, y es útil para la acción. Se origina y aplica en la mente de los conocedores… el conocimiento existe dentro de las personas, como parte de la complejidad humana y de nuestra impredecibilidad.

Así mismo, Davenport y Prusak (1998: 17), establecen la siguiente relación:

“Existe un desarrollo secuencial entre dato, información y conocimiento; los datos una vez asociados a un objeto y estructurados se convierten en información. La información asociada a un contexto y a una experiencia se convierte en conocimiento. El conocimiento asociado a una persona y a una serie de habilidades personales se convierte en sabiduría, y finalmente el conocimiento asociado a una organización y a una serie de capacidades organizativas se convierte en capital intelectual”.

Tal como lo plantea Brey y Mayos (2009: 22):

“El conocimiento reside en nuestro cerebro y es el fruto de los procesos mentales humanos. Lo que proviene del exterior es, simplemente, información. La plasmación de un conocimiento humano, la denominaremos saber. Solo podemos acceder al conocimiento mediante una facultad mental humana innata, la razón. Pero parece que la apelación constante a la razón acaba produciendo siempre fatiga, y desde entonces ha generado periódicamente episodios de reacción que van desde la racionalidad revisada del romanticismo y todo tipo de tradicionalismos antiracionalistas”.

¿Es la información suficiente para comprender y transformar la realidad? Rotundamente No; el hombre más informado puede ser al mismo tiempo un pobre estúpido sin capacidad ni inteligencia para comprender y mucho menos contribuir a transformar la realidad. Históricamente el hombre ha intentado conocer, descubrir, explorar, comprender, y transformar la realidad, la búsqueda del saber está siendo hoy sustituida para la mayoría de las personas por la simple y aparente condición de estar informado: saber de todo un poco sustituye el dominio profundo y sistemático, “la totalidad de lo aparente” dentro de la “Globalización de las banalidades”, parece ser lo predominante.

 Al respecto Azuaje (1997: 217) afirma:

“La apariencia de las redes de computación más que un problema constitutivo de la tecnología parece ser un problema de cambio de perspectiva en el hombre occidental: en la antigüedad el hombre occidental quería ser sabio; luego el hombre moderno quiso ser conocedor; el hombre contemporáneo parece contentarse con estar informado y posiblemente el hombre del siglo XXI no esté interesado en otra cosa que obtener datos”.

 



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Datos de contacto:

Dra. Janette García Yépez jgarciayepez@yahoo.es ; Dr. Pedro Rodríguez Rojas pedrorodriguezrojas@gmail.com

 

[1] Rodríguez Rojas, Pedro (2005, Enero). ¿Todos somos cualitativos? Posibles riesgos de una perspectiva de investigación en Notas de investigación. Año X. Nº 10. Caracas: Unesr.

[2] Rodríguez Rojas, Pedro (2008). Saber y Poder popular. Revista TERÉ de Filosofía y socio política de la educación. N  8, 61-80. Barquisimeto. Venezuela.


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