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El deporte como elemento socializador en adolescentes que participan en proyectos sociales en ONGs

Autoría:

Débora Paola Calais, Asociación Brasileña de Amparo a la Infancia – ABAI. Pontificia Universidad Católica do Paraná – Brasil. Humberto Silvano Herrera Contreras, Asociación Brasileña de Amparo a la Infancia – ABAI. Facultad Padre João Bagozzi – Brasil. Núcleo de Estudos, Pesquisas e Extensão em Pedagogia, Pedagogia Social e Educação Social – NUPEPES/UEPG

Resumen

Se presenta una investigación cuyo objetivo ha sido verificar la influencia del deporte como elemento socializador en adolescentes que participan de proyectos sociales en una asociación no gubernamental, situada en el municipio de Mandirituba, Paraná, a partir de la perspectiva de los agentes involucrados en el proyecto. Los materiales y métodos del estudio realizado don de tipo cualitativo, descriptivo, con el fin de comprender de forma detallada los significados y características situacionales presentadas por los entrevistados. Los datos fueron recolectados a través de una entrevista no directiva a los educadores sociales, adolescentes y padres de familia o responsables del proyecto social. El proceso de análisis de los datos por ser cualitativo se enfatizó en los elementos socializadores del proyecto social, a partir de las prácticas deportivas ofrecidas como talleres socioeducativos. Como resultados ha aparecido que la práctica deportiva en el proyecto social es vista como una experiencia de convivencia, de fortalecimiento de la identidad social, que favorece la socialización de los participantes, fortaleciendo sus sentimientos de autoestima y perspectivas del futuro. Las prácticas deportivas permiten además, la adquisición de valores colectivos que se extienden más allá del juego y del proyecto social. Los resultados llevan a considerar posible concluir que el deporte en proyectos sociales favorece la expresión de sentimientos y emociones, aliviado por medio de las prácticas deportivas las tensiones de lo cotidiano de los adolescentes entrevistados. También, se evidenció que el deporte incentiva las relaciones interpersonales de amistad y respecto entre los participantes, como elementos socializadores.

Introducción

Brasil es un país donde los problemas sociales son factores generadores de exclusión y en ese contexto, los proyectos sociales deportivos constituyen una posibilidad concreta para cambiar el futuro de los niños, niñas y adolescentes a través de las prácticas deportivas. Se considera que estos proyectos se expandieron por el país, promovidos por instituciones gubernamentales, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales (ONGs), etc., con el fin de alcanzar principalmente a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social. La importancia del deporte como herramienta de inclusión social, que tienen como principio el desarrollo físico y mental, sirve también para la adquirir de valores y competencias sociales (Buriti, 2010). Siendo así, la pregunta de la investigación es: ¿Cuál es la influencia del deporte como elemento socializador en adolescentes que participan en proyectos y/o programas sociales en ONGs?

Los objetivos de los proyectos sociales amplían la visión de la práctica deportiva, tornándose una herramienta que, con nuevos métodos de enseñanza deportiva, se torna un elemento socializador, pues introduce reglas sociales que serán útiles para la vida, tanto para el desarrollo físico, cognitivo y emocional de sus practicantes, como para la formación de carácter, en el trabajo en equipo, etc. En esa perspectiva pueden desarrollarse valores como respeto, confianza, cooperación y responsabilidad, vinculando a la educación, la cultura y el deporte. Convirtiéndose así el deporte, como factor de socialización, en un recurso de educación social (Petrus, 2003).

El potencial educativo encontrado en las actividades deportivas y su movilización para desarrollar y formar personas capaces de actuar con principios éticos y de forma cada vez más autónoma es significativo. Proyectos sociales deportivos pueden ser significativos no solo para los niños, niñas y adolescentes que participan por la voluntad de aprender más sobre el deporte, o por la diversión, sino también para todos los involucrados que se dedican a realizar un trabajo que aporta beneficios para la formación de buenos comportamientos de los niños, niñas y adolescentes (Thomassim, 2006). Se considera que, en este proceso de convivencia y fortalecimiento de los vínculos sociales, principalmente familiares, mediado por la práctica deportiva, contribuye significativamente en el desarrollo de motivaciones, autoestima y construcción de valores, y auxilia en el proceso de construcción de la identidad de los niños y niñas (Marques, 2003).

En esta investigación se acredita el potencial de los elementos socializadores deportivos en el proyecto social y cómo pueden contribuir al perfeccionamiento de los mismos y en el desarrollo de nuevos proyectos que sean significativos para sus participantes. Finalmente, el presente artículo tiene como objetivo analizar la influencia del deporte como elemento socializador en adolescentes que participan de un proyecto social en una asociación no gubernamental (ONG), situada en el municipio de Mandirituba, Paraná, a partir de la perspectiva de los agentes involucrados en el proyecto: educadores sociales, adolescentes y padres y/o responsables familiares.

MATERIALES Y MÉTODOS

Tipo de investigación

El estudio que se realizó es cualitativo con el intento de comprender de forma detallada los significados y características situacionales presentadas por los entrevistados (Richardson, 2009). Constituye una investigación descriptiva por tener como objetivo la descripción de las características de determinadas población o fenómeno, enfocado en el levantamiento de las percepciones de los sujetos (Gil, 2009).

El proyecto social, contexto de la investigación, ofrece un servicio de convivencia y fortalecimiento de vínculos, mediado por procesos socioambientales, con énfasis en la prevención social. Entre las actividades socioeducativas propuestas están los talleres de danza, de deporte, de juegos y capoeira. Cabe destacar que otras prácticas deportivas son propuestas a modo de recreación y descanso (Abai, 2016).

Instrumento

Los datos fueron recolectados a través de una entrevista no directiva con el fin de permitir al entrevistado desenvolver sus opiniones e informaciones de forma libre, bajo la orientación del entrevistador (Richardson, 2009).

Participantes

Los participantes fueron escogidos de forma intencional en función de la frecuencia que participaban del proyecto social. Fueron entrevistados: 8 adolescentes (4 varones y 4 mujeres, de entre 12 a 15 años) cuyo tiempo de participación variaba entre 7 años y 11 meses; sus respectivos responsables familiares (6 madres, 1 padre y 1 abuelo); y 7 educadores sociales. Para la aplicación de la entrevista los entrevistados fueron primeramente convocados a participar en una sección donde se explicó la propuesta y objetivo de la investigación.

Procedimiento

Las entrevistas fueron aplicadas en días y lugares previamente acordados entre el investigador y el entrevistado. Las entrevistas fueron conducidas por el investigador y las respuestas grabadas y transcritas para favorecer la descripción y análisis.

Análisis de los datos

El proceso de análisis de los datos, por ser de tipo cualitativo, se enfatizó en los elementos socializadores del proyecto social, a partir de las prácticas deportivas ofrecidas como talleres socioeducativos. Este énfasis guio el análisis de los relatos de las entrevistas realizadas. Por tal de esclarecer el análisis fueron definidas tres categorías:

a) la participación en el proyecto y las actividades deportivas;

b) los elementos socializadores percibidos por los sujetos en las actividades deportivas ofrecidas en el proyecto;

y c) el potencial educativo del proyecto social.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Sobre la participación en el proyecto y las actividades deportivas

Esta categoría se refiere a los motivos de la participación de los adolescentes en el proyecto socioeducativo, destacando principalmente, la participación de los mismos en las actividades deportivas que son ofrecidas.

Para orientar a la discusión y favorecer el análisis de los resultados los adolescentes y sus responsables familiares fueron identificados por letras (A, B, C, D, E, F y G) y los educadores sociales por números (1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7).

De los 8 adolescentes entrevistados, 7 afirman que el motivo principal para participar en el proyecto social fue el hecho de “no tenía con quien quedarme en casa para que mi madre fuera a trabajar”. La adolescente (G) no tenía explicitado este motivo en su relato, sin embargo, el padre de la misma, cuando fue entrevistado, afirmó “porque yo y mi esposa necesitábamos trabajar y no teníamos donde dejarla a ella” (Familiar G). También fue evidente en las respuestas de todos los adolescentes que otro motivo que los llevó a participar fue una imagen positiva del proyecto en la comunidad y que, principalmente, fue la madre quien los incentivó a participar para aprender cosas buenas.

A partir de las respuestas de los adolescentes en relación con el taller de fútbol, fue posible percibir elementos de socialización a través del deporte (Alquino, 2011). Además, de los mismos fueron comentados aspectos descriptivos y/o prácticos del fútbol como deporte, todos los adolescentes destacan que les gusta el taller: “me siento bien”; “hace bien a la salud”; “una sensación de libertad”; “un momento de alegría y distracción”. En las respuestas de los adolescentes se percibe que ese sentimiento de bienestar se refiere a que en el taller de fútbol pueden expresar sus sentimientos y emociones. En las palabras de algunos adolescentes:

“en algunos momentos que yo estaba nervioso en el fútbol, jugaba y quedaba aliviado” (Adolescente C);

“me gusta porque es un momento de alegría y genial, distraerse, correr, sudar” (Adolescente E);

“es un deporte en el que me siento muy bien practicándolo, es una sensación de libertad, aprendo los pases, a ser tranquilo y tener paciencia” (Adolescente F);

“hace bien para la salud, me distraigo cuando estoy jugando, me supero en la vida y tengo un objetivo” (Adolescente G);

“es un deporte que me tranquiliza cuando estoy practicándolo” (Adolescente H).

Esto remite al estudio de Buriti (2010) que resalta la importancia de la actividad física y de tiempo libre para aliviar las tensiones de lo cotidiano, pues además de los diversos beneficios que promueve, favorece tanto la salud física como mental.

Sobre este aspecto, el familiar C relató: le gustaba todo, pero el fútbol y la capoeira eran sus preferidos, tal vez porque él se sentía bien, las amistades que estaba construyendo en ese momento”. También, los educadores hacían referencia a este elemento socioafectivo. El adolescente:

“merece este respeto, a los adolescentes les gusta y partir de ahora será más fácil trabajar con ellos” (Educador 5);

“los adolescentes procuran su momento para el ocio y de liberación” (Educador 6);

“ellos consiguen […] liberar toda la energía, muchas veces la agresividad que traen por la vida social y familiar, y en las actividades deportivas siguiendo la orientación del educador en las reglas de la disciplina es muy importante para la vida” (Adolescente 7).

También cuatro adolescentes (A, B, D Y F), enfatizaron en que en el juego de fútbol pueden interactuar con los otros y crear amistades. Se refieren al fútbol como “juego de la amistad, de conocer otras personas” (Adolescente A) y “aprendo […] que necesito de mis amigos” (Adolescente F). Cortés Neto et al. (2015) resalta que el deporte proporciona autoconocimiento, nuevas relaciones de amistad y sirve como fuente de salud. Por otro lado, los adolescentes resaltan en sus relatos que el juego de fútbol involucra el “respeto”:

“juego […] de respeto, no se podía pelear porque todos se quedaban sin jugar, hasta pensar en lo que hizo” (Adolescente A);

“se requiere respeto con los amigos, no pelear y cooperar para que el equipo ganara” (Adolescente B);

“era un momento de distracción, de estar con los amigos” (Adolescente D);

 “el respeto con el colega porque solo no se puede hacer nada por el equipo, el equipo necesita de los amigos” (Adolescente F);

“es un momento bueno con los amigos, se necesita paciencia para jugar, porque el estrés lleva a peleas y acaba con el juego, y todos nos quedamos sin fútbol”. (Adolescente H).

En relación con el taller de capoeira cuatro adolescentes destacan que ellos aprenden el valor del espíritu de equipo y de la disciplina, Afirman: “mucha disciplina y respeto” (Adolescente A); “estoy bien con mis amigos, me ayuda a pensar y tener cuidado con el prójimo” (Adolescente B); y “Capoeira es mucha disciplina” (Adolescente H). En la respuesta de un adolescente se comprende un momento con diversas posibilidades a su alcance en el crecimiento individual y colectivo: “respeto a los mayores, la disciplina, me esfuerzo siempre en aprender y en no desistir de mis sueños” (Adolescente G). Aquino (2011) resalta que entre las ventajas de la práctica deportiva tiene esta el desarrollo de la responsabilidad y el aumento de la disciplina.

En el taller de capoeira, para que se mantenga la energía positiva que envuelve la dinámica de la rueda, todos necesitan participar respondiendo, batiendo palmas, tocando instrumentos, se relacionan constantemente unos con los otros. La idea de lo colectivo es primordial en el fortalecimiento de la identidad social de los niños y niñas. Un familiar destacó: “a ellos les gustaba porque se sentían valorados, en aquel momento de interacción no eran excluidos, sentían el cariño del profesor” (Familiar A). La práctica de capoeira es vista como inclusiva y que busca generar la superación a la discriminación, de los prejuicios, de la intolerancia y de las desigualdades socioculturales. La capoeira es una manifestación cultural que representa un modo de enfrentar el mundo y la vida: fue la forma que, principalmente las clases más oprimidas, encontraron para resistir y luchar contra las injusticias sociales (Palhares, 2012). Siendo así, la capoeira en los proyectos sociales se presenta como una forma de aprendizaje significativo que se coloca como una fuente de desarrollo y crecimiento para sus practicantes. “la Capoeira es relajación, aprendizaje saludable y principalmente alegría”, afirmó el educador 1.

A partir de las respuestas de los adolescentes fue posible percibir que el voleibol no es considerado una práctica deportiva atractiva por la mayoría de los adolescentes, pues la modalidad presenta características que dificultan el compromiso en su práctica además del hecho de que su enseñanza es compleja, pudiendo generar frustración y desistimientos, en el caso de que no sea conducido a partir de una secuencia pedagógica eficiente. El voleibol es una modalidad que no es posible retener la pelota y los errores en la ejecución de los movimientos provocan puntos para el adversario, desmotivando así a los que no dominan la técnica correcta (Caron et al., 2017). Como afirmaron los adolescentes:

“me gusta un poco, porque precisa de trabajo en equipo, todos se ayudan, y a veces no se lo toman en serio y no me gusta” (Adolescente B);

“no me gusta porque no tengo ninguna habilidad, no consigo pensar y enviar la pelota con una dirección, soy un poco lenta” (Adolescente D);

“porque no tengo mucha practica de él, no me gusta” (Adolescente E);

“me gusta también, pero no tengo habilidad para jugar, aún estoy aprendiendo” (Adolescente F).

La convivencia es un elemento fundamental para trabajar con los adolescentes, no solamente durante su participación en el juego de voleibol: se continúan relacionando fuera del juego, transmitiendo valores unos a otros. Y este elemento fue citado por algunos adolescentes:

“a mí me gustó porque es un deporte que me hizo mucho bien, tengo facilidad de relacionarme con mis compañeros, me gusta cuando hago puntos al acertar un saque, cuando la profesora enseña las formas de rotación, y es muy bueno ver que estoy aprendiendo, pero también necesito a los compañeros ya que no se hace un equipo solo” (Adolescente A);

“el voleibol me ayudó, me gustaba mucho practicar, aprendí en la Abai las reglas y con la ayuda al profesor en la escuela” (Adolescente C);

“para ejercitarse, pensar y contar con los compañeros” (Adolescente G).

Por medio de la participación en el taller de voleibol, los adolescentes agregan valores educativos y les permite responder a situaciones emocionales y conflictivas que en la práctica de un deporte colectivo es capaz de proporcionar (Aquino, 2011).

Independientemente de la época, la cultura o la clase social, los juguetes y los juegos forman parte de la vida del hombre y la mujer, a través del juego, expresan su cultura, sus experiencias, costumbres y conviven socialmente. El juego de bets[1] es un juego practicado en los momentos de recreación (descanso) del proyecto y por medio de ello los adolescentes desenvuelven la responsabilidad y principalmente que ellos conozcan y respeten sus límites. En cuanto a los adolescentes están simplemente jugando, incorporando valores, conceptos y contenidos, que van más allá del juego; preparan y confeccionan los materiales utilizados para la práctica del mismo, lo que puede ser uno de los factores para su éxito, ya que 7 de ellos relataron que sienten placer en realizar su práctica y estar con los amigos, como afirma el adolescente F: “porque es divertido, me siento bien, hacemos pareja con los compañeros, y es un juego rápido que necesita concentración y prestar atención”.

En los juegos, los adolescentes desarrollan habilidades físicas, motoras y construyen su personalidad, aprenden la existencia de reglas y que deben cumplirlas para convivir, aprenden a perder y a manejar las frustraciones y todo eso desarrolla la atención, la concentración y muchas otras habilidades. Tres adolescentes también citaron la concentración dentro del juego como un factor importante:

“a mí me gusta porque tengo un objetivo: atacar con la pelota para ganar el juego… eso precisa de estar concentrado, estar con los amigos” (Adolescente A);

“me gusta que se puede jugar en cualquier lugar, es divertido, estar con los amigos y quiero vencer: para eso se necesita prestar atención” (Adolescente F);

“porque es divertido, me siento bien, hacemos parejas con los compañeros y concordamos, y es un juego rápido que necesita concentración y atención” (Adolescente H).

Sobre el taller de danza, el educador 5 afirma que:

“esto es importante en todos los sentidos tanto físico, mental, espiritual y hasta en lo místico. Se incluye la danza porque el adolescente lo necesita, forma parte del crecimiento del ser humano, ellos necesitan la música de un sonido, el ritmo hace que su alma también baile, una actividad que les hace más felices y saber lidiar con sus problemas a través de esa dinámica, respirar hondo, trabajar con dificultades, además de eso pueden trabajar en contacto con otros niños y niñas, en equipo, se descubren como personas”.

Trabajar en grupo contribuye al bienestar del adolescente consigo mismo y la danza potencia esta capacidad de la conciencia psicomotora de quien la práctica. Como relatan tres adolescentes:

“yo era tímida, en la danza yo me soltaba, me sentía bien danzando” (Adolescente C);

“porque yo me siento feliz danzando, me siento bien, es un momento que siento mi cuerpo y estoy con mis amigas” (Adolescente D);

“me gusta para divertirme, para sentir, soy un poco vergonzosa y con la danza yo olvido que hay gente porque todos están bailando, cada uno a su manera” (Adolescente E);

“por mi pasaba todo el día danzando, amo bailar, los movimientos con la música, yo siento mi cuerpo, siempre me gustó bailar, aprendo pasos nuevos, después entreno en casa, en la escuela cuando un profesor me llamaba yo era el primero en ir al frente y bailar lo que pidiese, yo me siento bien bailando” (Adolescente H).

Este aspecto, también fue destacado por los educadores y familiares entrevistados: “la danza es muy importante principalmente para las niñas… es un momento en que ellas se encuentran consigo mismas” (educadora 6); “lo que a ella más le gustaba era la danza, porque era muy tímida, y en ese momento ella se sentía bien y tenía el incentivo de los educadores” (familiar D). En los relatos anteriores, se evidencia que entre los padres que el deporte contribuye en la vida de los adolescentes como una forma de ayudarlos a dejar la timidez (Aquino, 2011).

Sobre los elementos socializadores percibidos por los sujetos en las actividades deportivas ofrecidas en el proyecto

El proyecto es percibido por los profesionales, familiares y adolescentes como un espacio capaz de promover diferentes tipos de aprendizajes significativo, existencial y colectivo (Silva, 2004). De los familiares entrevistados cinco decían que en el proyecto sus hijos estaban siendo valorados y estimulados por los educadores a aprender. Para los profesionales entrevistados que están directamente ligados al proyecto, la participación del mismo está relacionada con la promoción de nuevas perspectivas de vida.

La educadora 6, afirmó:

“los adolescentes están en una fase de inseguridad en el mundo, ellos no son más que niños, niñas y aún no son adultos… ejercitar el cuerpo al aire libre junto con los otros, juntos con un grupo, es una fuente de autoestima… ellos sienten su cuerpo, saben quiénes son… es muy saludable para su autoestima”.

Ha sido expresado también que contribuye a que estos adolescentes encuentren alternativas para enfrentar sus dificultades. En la misma perspectiva, la educadora 7, destacó:

“ellos consiguen comprender el mundo en que viven, dejar también expresar el mundo interior que vive en ellos muchas veces y la exploración del sufrimiento… y trabajando en movimiento el educador consigue ayudar a ese adolescente a hacer una lectura del mundo para encontrar caminos para enfrentar y vivir en ese mundo”.

La educadora 3 también dijo que “en el momento que están practicando el deporte están interactuando con los colegas y gastando energía y también jugando con algunas frustraciones, tirando de esos sentimientos buenos y malos”.

Todos los familiares entrevistados mencionaron en sus relatos que los adolescentes mejoraban su comportamiento en diferentes sentidos, es así como el familiar G: “la forma que mi hija lleva el compromiso con la capoeira: piensa en su futuro, en un proyecto de vida, responsabilidades, no como defensa personal, sino como aprendizaje de la cultura”. El desarrollo de valores, principalmente el respeto al prójimo también fue mencionado por seis adolescentes como uno de los beneficios del proyecto. El adolescente G afirmó en su relato lo mencionado por su familiar: “estoy siempre superándome, creo que es lo más importante… si yo llego a mi límite, aún sé que puedo ir más allá… me ayuda en lo físico y a respetarnos los unos a los otros”.

Los profesionales del proyecto acreditan que el deporte es una herramienta que promueve la inclusión de valores y de buenos comportamientos. Sobre eso, el educador 1, afirmó: “lo que yo más disfruto es ver a los adolescentes trabajando en equipo, porque ellos necesitan a sus compañeros, en la vida también es así… necesitamos saber convivir con otras personas”.

El deporte es comprendido como un medio de formación y socialización, basado en las cualidades positivas que trae. El educador 5 afirmó:

“Después de ver todo lo que aprendieron aquí (un ejemplo es en el fútbol: disciplina, responsabilidad…), y que se llevan para que en su futuro no sean otras personas, que sean ellos mismos, más libres con su vida, con su casa, lo que ellos quieran mejorar… Perciben el contexto de la vida en que se encuentran y consiguen entender y digan ‘yo quiero un futuro mejor para mí’, buscar, creer soñar, devolver esos beneficios al adolescente, el poder de soñar es la fuerza del universo”.

Sobre el potencial educativo del proyecto social

Aunque el proyecto no tenga el objetivo de promover el refuerzo escolar y que ninguno de los profesionales entrevistados haya afirmado que busque promover el desarrollo escolar de los alumnos, todos los familiares y algunos de los adolescentes entrevistados perciben el proyecto como un espacio que apoya en el desempeño de tareas escolares. Esto se observa en las siguientes respuestas: “en la escuela la profesora le elogia mucho, tanto que fue escogido como representante de la clase por ser el mejor del nivel, la profesora comentó que fue después de que entró al proyecto de la Abai” (Familiar H); “podemos observar, en relación a la educación formal, que los adolescentes que participan del proyecto se desarrollan mejor en la escuela, prestan más atención” (educadora 7).

Tanto los responsables familiares, como los adolescentes y los educadores y educadoras que fueron entrevistados acreditan que el proyecto ofrece una oportunidad de mayor educación, tanto en términos de refuerzo escolar, como en términos de aprendizaje de valores y de nuevos conocimientos y habilidades. La educadora 6 afirmó: “yo pienso que el deporte es muy importante y después de tener el contacto con la naturaleza, el entrenamiento, la convivencia, aprender a convivir y a ser tolerante son elementos que van juntos… el trabajo en equipo, respeto, cariño y el amor”. También el familiar F destacó: “mi hijo tiene buenas relaciones con los profesores y con sus compañeros y compañeras… el rendimiento de la escuela es óptimo, bastantes asuntos que tiene el proyecto los trae a casa para conversar… es un aprendizaje general”.

Según el adolescente D, el proyecto ayudó a promover cambios positivos en sus comportamientos:

“concluí de mi paso por el proyecto y me facilitó muchos aprendizajes, mucho amor, paciencia, comprensión, una experiencia que viví, por la misma timidez que fui perdiendo, en las clases de danza, las amistades que construí, por el fútbol que yo descubrí que es mi pasión, el respeto con los compañeros y el trabajo en equipo que es esencial. Me gustó enseñar a los más pequeños, tengo paciencia para enseñar, intento colocarme en el lugar de los otros, por eso pienso en el resto, todo lo que tenía es muy bueno, tengo que aprovechar todo lo que Abai proporciona y es siempre una oportunidad de un proyecto que ya lo extraño”.

El familiar D confirma lo que dice su hija: “en seis años en Abai, se desarrolló mucho, ahora tiene 14 años, prácticamente la mitad de su vida la pasó en el proyecto, se desarrolló mucho, en relación a las reglas de disciplina tiene tiempo para todo, es una joven muy responsable […]”.  

CONCLUSIÓN

La investigación indagó sobre la influencia del deporte como elemento socializador en adolescentes que participan de proyectos y programas sociales en ONGs. Definió el potencial socializador del deporte en las actividades socioeducativas deportivas realizadas en un proyecto social con adolescentes. A partir de la investigación y de las entrevistas realizadas, fue posible concluir que el deporte en los proyectos sociales favorece la expresión de sentimientos y emociones, aliviando por medio de las prácticas deportivas las tensiones de lo cotidiano de los adolescentes entrevistados. También se evidenció que el deporte incentiva las relaciones interpersonales de amistad y de respeto entre los participantes, como elementos socializadores.

Por otro lado, la práctica deportiva en el proyecto social es vista como experiencia de convivencia, de fortalecimiento de la identidad social, que favorece a la socialización de los participantes, fortaleciendo sus sentimientos de autoestima y perspectivas del futuro. Las prácticas deportivas permiten adquirir valores colectivos que van más allá del juego y del proyecto social. Cabe destacar, que otro elemento socializador que destaca, fue la percepción de que el deporte colectivo permite responder a situaciones emocionales que demandan aprender a lidiar con las frustraciones, superar la timidez y expresar características culturales, y ampliar la capacidad de concentración y responsabilidad.

Por todo lo anterior, se percibe que el área deportiva en el ámbito de las instituciones proponentes de los proyectos sociales es un reciente campo de exploración. Por consiguiente, hay necesidad de definir criterios e instrumentos que permitan una validación del impacto social en el carácter de manera objetiva. Se acredita que la proximidad de investigaciones en el área puede elucidar el perfeccionamiento del profesional de la Educación Física en el campo de los proyectos sociales.

Referencias

Abai. Associação Brasileira de Amparo à Infância. (2016). Projeto Político Pedagógico Social. Centro Socioambiental Mãe Terra. Mandirituba: ABAI.

Aquino, G. (2011). “O esporte como elemento socializador e formador de crianças e jovens”. En Revista Científica da Faminas, v. 6, n.2, maio-agosto.

Buriti, M. “Variáveis que influenciam o comportamento agressivo de adolescentes nos esportes”. En Buriti, M.; Almeida, M. (Org.). Psicologia do Esporte. Campinas: Editora Alínea, 2 ed.

Caron, A. et al. (2017). “Desenvolvimento humano e transmissão de valores nos projetos socioesportivos no Instituto Compartilhar”. En Motrivivência, v. 29, n. 50, p. 31-49.

Gil, A. (2009). Métodos e técnicas de pesquisa social. 6 ed. São Paulo: Atlas.

Marques, M. (2003). Psicologia do Esporte: aspectos em que os atletas acreditam. Canoas: Editora Ulbra.

Cortês, N. (2015). “Benefícios dos projetos sociais esportivos em crianças e adolescentes”. En Saúde e Transformação Social, Florianópolis, v. 6, n. 3, p. 109-117.

Palhares, L. (2012). “Capoeira e projetos sociais”. Em: Vozes dos Vales: Publicações/acadêmicas UFVJM, n. 1, ano 1.

Petrus, A. “O esporte como fator de socialização”. En Romans, M. (2003). Profissão: educador social. Porto Alegre: Artmed.

Richardson, R. (2009). Pesquisa social: métodos e técnicas. 3 ed. São Paulo: Atlas.

Silva, W. (2004). “O esporte enquanto elemento educacional”. Em Revista digital – Buenos Aires, ano 10, n. 79.

Thomasim, L. (2006). “Uma alternativa metodológica para a análise dos projetos sociais esportivos”. Em Anais ENAREL, XVIII. Curitiba: PUC-PR. 

[1] El juego de Bets también es conocido como juego de Taco o Tacobol. Algunos lo consideran una derivación popular del Criquet. El objetivo principal del juego es rebatir con le taco la bola lanzada por el jugador adversario, siendo durante el tiempo en que el adversario corre tras la bola, cuando la pareja que batió debe cruzar los bates en el centro del campo, haciendo así un punto cada vez que los cruzan y cambian de lugar.

Fecha de recepción del artículo: 19/11/2017
Fecha de aceptación del artículo: 14/01/2018