Neurociencia 2009



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Presentación

Agua y música. Un elemento natural ques se expresa por sí mismo y una forma de expresión artística de lo más natural desde que el mundo es mundo. Hace millones y más millones de años el agua comenzó a albergar diminutos seres, microscópicas vidas, imperceptibles tataratataratatarabuelos que, seguro, formaban ya melodías ancestrales al chocar los unos con los otros en su oscuridad líquida.

Será por eso, porque la música y el agua son, están, forman parte de lo que somos, fuimos y seremos, por lo que no nos podemos desprender de ellos. Es más, los buscamos para observarlos, acariciarlos, olerlos, engullirlos… Los amamos de una manera innata y desmedida y recurrimos a ellos para sentirnos mejor.

Innata es también la inclinación de aquellas microcélulas que se convirtieron en vidas humanas, de agruparse y traspasar su legado para que lo aprendido no habite nunca en el olvido. La educación es la gota que nunca colma el vaso porque siempre queda algo por aprehender y la sociedad no es más que el sonido andato de todas las voces que han pisado el Planeta Azul. Y de las que lo recorrerán.

Pobres, muy pobres seremos si algún día perdemos la música, la educación social y el oro azul. Por eso hay que mimarlos, porque se lo merecen, porque se lo han ganado milenio tras milenio. Esta vez serán los educadores y educadoras sociales los que tomen la iniciativa y se rodeen de olas y semifusas para recolocarse las ganas y dejarse masajear el espíritu. Mallorca será la isla que concilie los semitonos salados de su realidad profesional con la marea diatónica de su plano personal.
Un espacio de bienestar necesario. Seguro que el agua y la música les devuelven la confianza…


Alba Tardón Vicente
Periodista