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lunes, 24 de abril de 2017
Número 5
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pixel Educación Social y Personas con Discapacidades
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MISCELÁNEA
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Grupos de autogestores
23/may/2006

Eloi Villalta. Trabajador social.

Desde el año 1998, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (MTAS) subvenciona el Programa de creación de grupos de autogestores, promovido por FEAPS. El ámbito territorial que comprende es todo el Estado español, y cada año se adhiere, como mínimo, una entidad de cada comunidad autónoma. En 2004, la entidad que entró a formar parte del programa, para Catalunya, fue la Fundación Aspros de Lleida.

El objetivo del programa pretende ser un verdadero empujón hacia la autodeterminación, una nueva forma de entender a las personas que presentan alguna discapacidad psíquica, coherente con la nueva definición de retraso mental de la AAMR. Hasta ahora, las instituciones, la Administración, las familias y, en general, el conglomerado social que, por diferentes motivos, resulta cercano a estas personas, habían hablado y pensado por ellas.



GrupoCon los grupos de autogestores se está promoviendo la participación del colectivo atendido en las entidades (personas con discapacidad intelectual), en la gestión y ejecución del servicio, dando cabida a su opinión, ya sea a partir de quejas, propuestas o, sencillamente, escuchando sus inquietudes.

Los autogestores son grupos formados por personas adultas con discapacidad intelectual que se reúnen periódicamente para:

  • Aprender a participar del mismo grupo y de la vida asociativa.

  • Adquirir habilidades de comunicación.

  • Tener más autonomía personal y social.

  • Aumentar las posibilidades de habla y de decisión por uno mismo.

  • Aprender a decidir en la vida cotidiana.

  • Debatir sobre asuntos que les sean de interés.

  • Comprender sus derechos y deberes como ciudadanos.

El grupo ofrece la posibilidad de que cada persona tenga su espacio para expresarse libremente y para ser escuchado. Un espacio de participación en el que cada uno de los hombres y mujeres presentes son los protagonistas.

En este programa no existe un conductor o un terapeuta de grupo, pero sí la persona que velará en todo momento por proporcionar a cada componente del grupo el apoyo necesario para lograr los objetivos antes expuestos:

  • Ayudando a elegir con conocimiento.

  • Ayudando a expresar las diferentes opiniones.

  • Facilitando una relación basada en la confianza mutua y el entendimiento.

  • Escuchando con atención.

  • Conociendo bien a las personas con discapacidad intelectual.

  • Consultando a las personas del grupo, antes de hablar por ellas.

  • Animando a hacer hablar a los interesados, siempre que sea posible.

  • Respetando el derecho a la intimidad de las personas.

  • Entendiendo bien que la clave es el apoyo, no el control ni la dirección.

  • Empatizando con los miembros del grupo.

  • No siendo el protagonista del programa, sino un mediador.

  • No adoptando una actitud paternalista.

  • Conociendo la definición de retraso mental de 1992 de la AAMR (“Nuevo concepto”), la revisión del 2002 y sus implicaciones, sobre todo en cuanto a la autodeterminación.

GrupoEn resumen, son grupos autogestionados que, una vez constituidos como tales, escogerán los temas de los que quieren hablar y llegarán a sus propias conclusiones; es más, decidirán la acción que quieren llevar a cabo sobre cualquier aspecto, si así lo creen conveniente y asumirán el riesgo que ésta pueda comportar. La implantación del programa a la Fundación Aspros se plantea, en primer lugar, por una histórica intención de mejorar en la calidad de su servicio y, en segundo, por la inquietud de querer hacer partícipes a todas las personas que atiende en la gestión del servicio del que serán beneficiarias. Hasta la actualidad no ha existido, en el contexto en el que vivimos, un sistema adecuado de participación en este tipo de entidades (tal y como este programa plantea), con apoyo y con el tiempo y el espacio necesarios para ir traduciendo una opinión muy obviada, que no ha sido escuchada por varios motivos, a menudo ajenos a la buena intención de los profesionales y de los padres o familiares que trabajan con este colectivo. Los autogestores han sido la excusa para llevar a cabo lo que se considera el inicio de una transición de estilo de atención, en que los protagonistas son las propias personas, usuarios y, ahora ya, CLIENTES de los servicios en los que estén atendidos, donde se pasa de denominar al disminuido/a psíquico/a PERSONA con discapacidad intelectual.


¿Cómo se pone en práctica el programa?

ApoyoEn primer lugar, cabe decir que es un programa subvencionado, pero sólo durante el primer año de implementación. A partir de ahí será la misma entidad que lo presta, la que se hará cargo. Esto implica una concienciación, por parte del personal de dirección, de la importancia de los grupos de autogestores en la calidad del servicio.

FEAPS se encarga de la formación de las personas de apoyo, desde un primer momento y durante el periodo de la subvención. Las personas de apoyo, una por grupo y, al menos, un grupo por entidad, son las que velarán por su creación. La fórmula no es cerrada, aun cuando hay varias orientaciones de lo que hace falta hacer:

  • Seleccionar a las personas que formarán parte del grupo: a criterio del equipo técnico o bien de manera abierta y a criterio de los mismos clientes de la entidad.

  • Motivar a las personas a participar del programa: antes y tras constituir el grupo.

  • Buscar un espacio adecuado en el que poder hacer las reuniones: previamente o ya con el grupo.

  • Establecer un calendario de reuniones: al menos en un primer momento.

  • Velar por la elaboración de las normas del grupo.

  • Ejercer de persona de apoyo: a partir de la formación que implica el programa, saber situarse en el rol adecuado para conseguir la verdadera finalidad del grupo.

GrupoUna vez se inician las reuniones, a menudo se cae en la tentación de guiar excesivamente al grupo, ya sea por la costumbre que tienen nuestros clientes o bien por defecto profesional; representa un aprendizaje importante y completamente nuevo con respecto a nuestras actitudes. La persona de apoyo debe poner en marcha el grupo y dejar que éste adquiera inercia propia.

Con la adhesión al programa hay implícita una tarea muy importante: al tiempo que se respeta la intimidad del grupo, es necesario ir trabajando en el contexto de la entidad y, evidentemente, del entorno social las cuestiones positivas que aporta en todos los sentidos y, poco a poco, acompañar en la transición del cambio de concepción referente a la discapacidad intelectual y a la autodeterminación.

Son muchas las cuestiones que el programa nos plantea y también muchas las respuestas que se obtienen en la medida en el que éste se hace realidad. Como profesional, es muy gratificante la vivencia del nacimiento de una nueva forma de trabajar con personas.

Como conclusión diré que en el periodo de poco más de un trimestre, y por la experiencia vivida a la Fundación Aspros, es justo decir que los grupos están constituidos y funcionan plenamente según los objetivos que se plantearon al inicio. De hecho, se han conseguido mejoras considerables cuyo protagonista es el grupo; y lo más importante es que se ha podido llegar hasta aquí gracias a las inquietudes y las decisiones de las personas que lo componen.

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