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jueves, 29 de junio de 2017
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Crisis económica y crisis social. Debate en torno a la situación de necesidad de las familias y la infancia
18/ene/2013

Carlos Vecina, Lluís Ballester, Andreu Barnés, Isabel Cortada, Alya García, Magdalena Gelabert, Gustavo Giacosa, Bakhat Karim, Mateu Mas, Bartomeu Puigserver, Teresa Ramos, del Grupo de Investigación Socioeducativa (Col•legi d'educadores i educadors socials de les Illes Balears)

Resumen

Nuestra reflexión parte de la exposición de algunos indicadores económicos que han ido siendo protagonistas de la situación de crisis actual, entendida como crisis económica y crisis social, pues las medidas adoptadas no han favorecido la capacidad de respuesta del sector. Tras la revisión de algunos informes al respecto, se presentan sus principales conclusiones, así como la descripción de la incidencia que está teniendo la coyuntura actual sobre la desigualdad social, la pobreza de las familias y por ende de la infancia. El trabajo concluye con la presentación de un DAFO que responde a los diferentes debates que se han realizado en el entorno del Grupo de investigación socioeducativa del CEESIB.


Palabras clave: Desigualdad social, crisis económica, intervención social, necesidades sociales


Introducción

Grupo de investigación socioeducativaLa crisis económica ha acabado influyendo directamente sobre la situación social de la población; esta hipótesis presenta dos vertientes paradójicas, pues la situación de dificultad no hace más que extenderse a más sectores de la población, acusando los más débiles la problemática; mientras que la paradoja consiste en la reducción de las medidas destinadas a paliar estas necesidades. La pretensión de este trabajo es exponer algunos factores económicos y sociales de peso, cómo se han ido configurando en los diferentes países europeos y su incidencia en España (además del caso concreto de las Islas Baleares) para acabar con los resultados de una serie de debates realizados en reuniones del Grupo de investigación socioeducativa del CEESIB.


Crisis económica global de consecuencias locales

Se ha escrito y hablado mucho de la crisis económica y sus repercusiones sociales; es habitual encontrar en los diarios o informativos nuevas noticias al respecto. Autores como Navarro, Torres y Garzón (2011) presentan una explicación de las causas que han generado esta situación y de las posibles vías de solución. Sin entrar en esa segunda parte, encontramos interesante como introducción la descripción que utilizan en sus primeras páginas. Todo parece empezar con la liberalización de la banca y la difusión de los bancos estadounidenses en todo el sistema financiero mundial, de productos financieros de alto riesgo; en el momento que la economía dio signos de recesión, los bancos y los inversores se vieron envueltos en un problema de falta de liquidez notablemente significativo.

La consecuencia inmediata para empresas y personas de a pie, fue la reducción progresiva de crédito, la dificultad para seguir produciendo, invirtiendo y comprando. La caída de la actividad generó un aumento del paro y la entrada en una espiral de difícil salida para la economía de los estados. Los gobiernos inyectaron dinero para salvar a los bancos, para fomentar el crédito, pero éste no llegó. Al disminuir la actividad cayó la recaudación, el gasto se incrementó y el déficit y la deuda pública empezaron a ser un grave problema. El proceso continuó, hubo que prestar grandes cantidades de dinero a los bancos, los estados tuvieron que realizar grandes recortes en gasto social y salarios para llevar a cabo esa recapitalización. El resultado es la situación actual en la que varios países del entorno euro han sido rescatados, con riesgo de que España sea el siguiente y un futuro en el que todos los analistas predicen que habrá más paro, recesión y dificultades socioeconómicas.

Centrándonos en un espacio más local (Vecina, 2011), podemos ver de forma más comprensible las consecuencias, primero de la disponibilidad de grandes cantidades de crédito, en el caso de las Islas Baleares destinado mayoritariamente a la promoción urbanística; segundo la decadencia económica tras el cierre de ese crédito. Los datos indican que durante la última década destaca el notable número de construcciones y obras de rehabilitación realizadas en las Baleares. Algunas cifras significativas las encontramos en el período 2000 – 2001, donde se llegan a construir 27.841 nuevas viviendas (siendo el mayor número de toda la década) y entre 2006 – 2007 situando este tipo de construcción en 22.139 viviendas. A partir de este último año el sector baja con gran fuerza, se constata con el número de construcciones de 2010, únicamente 1.085. Como dato de interés podemos señalar que durante el período 2000 – 2010 se construyeron un total de 86.849 nuevas viviendas y un total de 28.845 nuevos edificios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla: Construcción y rehabilitación de edificios y viviendas en Baleares

 

 

 

 

 

 

 

 

Año

V.Nueva

V.Rehab.

Edif.Nuevo

Edif.Rehab.

 

 

2000

13.868

899

4.694

2.070

 

 

2001

12.973

730

4.228

2.033

 

 

2002

5.103

553

2.674

2.078

 

 

2003

5.874

858

2.471

1.995

 

 

2004

9.244

1.304

2.735

1.600

 

 

2005

9.639

1.090

2.484

1.485

 

 

2006

10.307

1.261

2.979

1.552

 

 

2007

11.832

1.072

2.809

1.338

 

 

2008

4.916

940

1.819

1.381

 

 

2009

2.008

837

1.194

1.565

 

 

2010

1.085

638

758

1.428

 

 

Totales

86.849

10.182

28.845

18.525

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración propia a partir de Riera (2010)

 

 

 

 

 

 

 

 

 


  
Los datos sitúan la construcción como el motor de la economía junto con el turismo; El problema aparece cuando la crisis mundial empieza a afectar a la economía en España; concretamente en las Islas en 2008 se empiezan a notar los efectos, a pesar de que se mantiene un crecimiento positivo, con un descenso muy significativo en 2009, entrando en recesión (datos negativos). Los informes de análisis económico como el Informe económico y social de las Islas Baleares 2009 consideran que la considerable demanda de vivienda, fue un hecho histórico, consecuencia de la confluencia de tres factores: económicos (aumento de la ocupación y de la renta de las familias), demográficos (inmigración, turismo residencial y segundas residencias, y cambios sociales: aumento de familias monoparentales, de un miembro, emancipación de jóvenes, alargamiento de la esperanza de vida) y financieros (descenso continuado de los tipos de interés, alargamiento de los plazos de los préstamos, expectativas de aumento de precios y demanda de vivienda por motivos de inversión y especulación, como activo alternativo).

La caída más fuerte en cuanto a indicadores económicos durante 2009 recayó sobre el sector de la construcción (-2,7% vs 0,7%, 2008), el cual, después de haber registrado el primer retroceso real al ejercicio (2008), se vio bastante afectado por la paralización de la iniciativa privada en 2009, que llegó a situar sus principales indicadores en mínimos históricos, ni siquiera compensada por la promoción de obra pública del Plan E del Estado. La situación se va trasladando de un sector al otro, contagiando el global de la economía; un ejemplo lo tenemos en el sector de la industria que desfalleció (-1,4% vs 0,8%, 2008) o en el sector servicios (-1,7% vs 1,6%, 2008). Estos datos negativos junto con la reducción del consumo familiar y la reducción de aportaciones de los turistas situaron una caída de la producción interior de un -2.5%. El efecto sobre los precios provocó la primera tasa de inflación negativa de los últimos cuarenta años, situándose en uno (-0,2% vs 3,8%, 2008) (Riera, 2010)

La repercusión económica en las Baleares ha tenido, como en otros lugares de España y Europa, su extensión a una crisis social de graves consecuencias. Con una tasa de desempleo superior al 20%; por ejemplo en el segundo trimestre del año 2012 estaba en el 21,27% (INE, 2012a) cuando se trata de un período de fuerte contratación por parte del sector turístico. La situación tiene mayor incidencia sobre las personas con más vulnerabilidad; un ejemplo lo tenemos con la población inmigrante, tal y cómo se pone de manifiesto en el informe del CES (2011, 415). Hay que tener en cuenta el fuerte crecimiento demográfico de la población en el primer decenio del S. XX en las Baleares; pasando de 878.627h en 2001 a 1.106.049 en 2011). En varios años del periodo ha presentado las tasas relativas de crecimiento interanual más elevadas entre las comunidades autónomas del Estado. A pesar de la fuerte crisis internacional, el crecimiento ha continuado los últimos años. El factor explicativo principal lo encontramos en el fuertes corrientes inmigratorias experimentados sobre todo en el primer quinquenio del siglo XXI, como consecuencia de un proceso de crecimiento económico acelerado, tal como se ha descrito anteriormente basado en el fuerte crecimiento de la construcción y su demanda de mano de obra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 2: Tasa de hogares por debajo del límite de pobreza relativa (2007-2011)

 

 

 

 

 

 

 

 

2007

2011

 

 

 

España

Baleares

España

Baleares

 

 

 

16,7

14,4

25,5

25,8

 

 

 

6,1

6,3

9,3

11,2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: ECV-INE (2012)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  
El problema es que con la crisis el proceso de construcción del estado de bienestar se detiene y comienza una recesión, recortes en servicios y prestaciones, justo cuando la población necesita más apoyo, pero la carencia de financiación del Estado central va minando los recursos de las islas. Por tanto, las situaciones de pobreza que experimentan un crecimiento notable van dejando de verse recompensadas por un sistema de cobertura, capaz de hacer frente a la situación.


La brecha de la desigualdad

La brecha de la desigualdad se refiere a la distancia social que separa a unos y otros, favoreciendo o dificultando el acceso a recursos y necesidades. Un aumento de la brecha implica más distancia y por tanto mayores diferencias entre los ciudadano. Veamos cómo ha ido avanzando ese proceso desde una óptica comparativa de los países europeos, para ir acercándose a la realidad en España y algunas incidencias en las Islas Baleares.

Detalle de jóvenesLa crisis económica y financiera que se inició en 2007 y que continúa teniendo consecuencias profundas sobre la economía en todos los países de la Unión Europea ha provocado graves consecuencias sobre el bienestar y calidad de vida de diferentes grupos poblacionales. Sin duda, uno de los efectos más graves que han tenido las crisis ha sido sobre el empleo y el desempleo, en especial sobre la población joven, llegando en la actualidad al 45% de este grupo poblacional. Dentro de esta situación, nos interesa destacar el efecto sobre las familias, y por ende sobre la infancia, por su grado de vulnerabilidad y por su situación de dependencia de la realidad en la que se encuentran sus familias y por qué pensamos que la situación actual tendrá irremediablemente consecuencias sobre su futuro más inmediato.

Sarasa y Luppi (2011) presentan la evolución seguida por algunos países de la Unión Europea, la incidencia en los principales ejes de su economía y la forma en que estos factores han repercutido en otros sociales, como la economía familiar, el mercado de trabajo o la desigualdad. Los autores consideran que el riesgo de pobreza infantil está asociado al riesgo de pobreza del conjunto de la población, pero esta asociación no es del todo simétrica, en tanto que no todos los regímenes de bienestar protegen con igual intensidad las dos fases del ciclo vital en que los individuos son dependientes: la infancia y la vejez. Esta particularidad incide en los ratios de pobreza infantil, así, los sistemas de bienestar dependientes de políticas socialdemócratas, muestran ratios de pobreza infantil muy bajas, además éstos destinan ayudas a la familia, madres e infancia. Mientras que en el extremo opuesto, Irlanda, Italia, Grecia, Portugal y España, con riesgos de pobreza más elevados para toda la población, ofrecen mayor protección relativa de los jubilados que a los menores de edad. Los países conservadores ocupan una posición intermedia tanto en riesgo de pobreza para el conjunto de la población como en el riesgo relativo de jubilados y niños, si bien Francia muestra una mayor protección relativa de la infancia. Los efectos de la crisis no han sido uniformes a causa del diferente impacto de la crisis en el mercado de trabajo y de la desigual red de protección social de cada país.

Algunas particularidades interesantes se dan entre dos países que están padeciendo esta situación, se trata de España e Irlanda. Ambos comparten un mercado de trabajo con incapacidad para generar pleno empleo, además presentan los mayores índices de paro de la UE. También han participado de la bonanza y las consecuencias negativas de la burbuja inmobiliaria que, si bien generó ocupación para obreros no cualificados, en el momento de su estallido ha provocado un crecimiento del paro. Esto en un contexto de débil protección social relativa (tanto Irlanda, como España están entre los países de la UE con más baja proporción del PIB destinado a protección social). Irlanda tiene un mercado de trabajo más desregulado que España, pero el de España es un mercado de trabajo dual que combina un tercio de su población ocupada en condiciones de precariedad (sobre todo a jóvenes, mujeres e inmigrantes con baja cualificación), frente a dos tercios de sus trabajadores con altos costes de despido que les garantiza elevada estabilidad laboral. Este último hecho ha condicionado muchísimo la situación de precariedad actual. (Sarasa y Luppi, 2011)

Los autores prosiguen con alguna comparativa del porcentaje del PIB que invierte diferentes países en ayudar a familias. Francia y Dinamarca invierten más de un 3% de su PIB en ayudar a las familias con hijos, y focalizan una buena parte de ese gasto en la prestación de servicios que permiten a las madres trabajar a tiempo completo. Alemania e Irlanda invierten una cuantía inferior que se dirige hacia transferencias directas en metálico y desgravaciones fiscales. Su poca inversión en servicios dificulta la plena inserción de las madres en el mercado laboral, lo mismo ocurre en España, donde también la inversión en este sentido es reducida. Mientras que algunos países han aumentado las prestaciones destinadas a estos colectivos, desde el inicio de la crisis, en el caso de España se han reducido (un ejemplo es el cheque bebé).

Francia y Alemania disminuyen el riesgo de pobreza y su severidad: mejora de la posición relativa de las rentas más bajas en relación a las rentas medianas. Sin embargo, en el resto de países, España, Irlanda y Dinamarca, el aumento del desempleo se ve acompañado de un incremento de la pobreza, sobre todo extrema, de su severidad, y de las desigualdades de renta, explicables por la caída de las rentas del 10% de los hogares más pobres. El riesgo de pobreza infantil aumenta en España y Dinamarca, tanto el riesgo de pobreza medido con el 60% de la renta mediana, como el riesgo de pobreza extrema. El riesgo de pobreza ajustado a la clase social y al número de hijos es más alto en España que en cualquiera de los países seleccionados, salvo Alemania. Aunque cuando se trata de pobreza infantil, Alemania muestra una probabilidad de pobreza significativamente inferior a la española, situándose a niveles de riesgo relativo similares a los Francia, con un riesgo de pobreza infantil inferior al español en un 13 a 16%, mientras que el riesgo en Irlanda es un 48% inferior y en Dinamarca un 70% menor.

El diferencial de España se hace espectacular cuando estimamos el riesgo de pobreza extrema entre los menores de edad. Francia e Irlanda muestran el menor riesgo, que no alcanza al 15% del riesgo que padecen los niños españoles, en Dinamarca el riesgo es un 22% del español, y en Alemania un 37%.

Centrando ya nuestra exposición en el estado español, la situación social de las familias, infancia y sectores más débiles es analizada por Calero y Choi (2011). Inician su trabajo exponiendo lo que consideran ejes de exclusión social: 1) renta neta disponible equivalente; 2) dificultades económicas percibidas; 3) posesiones materiales; 4) dificultades financieras; 5) problemas estructurales del hogar; 6) situación en el mercado de trabajo; y 7) enfermedad y discapacidad. Los ejes 1, 3, 4, 6 y 7 proporcionan información objetiva acerca de la situación personal y socioeconómica del hogar, mientras que los ejes 2 y 5 introducen elementos relativos a la percepción subjetiva del sujeto acerca de su situación. Veamos algunos de los puntos más destacados de la evolución:

Evolución del riesgo de exclusión social y origen del responsable del hogar

La situación de desventaja de los hogares de origen externo a la UE frente aquellos, se da en prácticamente todos los ejes analizados -enfermedad y discapacidad es la excepción-, tanto para los hogares con hijos como en hogares sin hijos.

En el caso de los hogares de origen UE, los hogares con hijos tienen una mejor situación que los hogares sin hijos en 5 de los 7 ejes; en cambio, en el caso de los hogares de origen no comunitario, los hogares con hijos tienen un mayor riesgo de exclusión social que los hogares sin hijos en 5 de los 7 ejes.

Evolución del riesgo de exclusión social en los hogares con hijos monoparentales y no monoparentales

Los resultados muestran que los hogares monoparentales soportan un mayor riesgo de exclusión social que el resto de hogares con menores, en todos los ejes de escogidos. A su vez, entre los años 2007 y 2009 el riesgo de exclusión social de los hogares monoparentales evolucionó de forma negativa en los ejes directamente relacionados con la situación económica (ejes 2, 4 y 6). La anterior constatación confirma la vulnerabilidad de los hogares monoparentales ante cambios en el ciclo económico.

El riesgo de exclusión social en España se incrementó entre los años 2007 y 2009, especialmente para los hogares sin hijos (jóvenes). El riesgo de exclusión social es superior en hogares de origen no extracomunitario. Dentro de los hogares con hijos, los hogares monoparentales soportan un riesgo de exclusión social muy superior al resto de hogares.

En el plano autonómico, se observa que la proporción de hogares socialmente excluidos se ha incrementado en prácticamente todas las comunidades autónomas, siendo esta proporción especialmente alta en Canarias, Murcia y Andalucía. Durante este período, tan sólo tres comunidades consiguieron reducir la proporción de hogares socialmente excluidos: País Vasco, Asturias y Ceuta y Melilla.

Los hogares de origen extracomunitario con hijos representan el colectivo identificado como el más vulnerable, además percibe prestaciones monetarias cuantitativamente menores que los hogares con origen en países de la UE. Los hogares de origen no UE con hijos perciben prestaciones monetarias por un importe medio un 50% del percibido por el conjunto de los hogares de España.

Las prestaciones a los hogares sin hijos (desempleo, jubilación, etc.) superan cuantitativamente a las concedidas a hogares con hijos (básicamente, desempleo), tanto en términos absolutos como en términos relativos.

El tipo de prestación cuantitativamente más importante para los hogares de origen no comunitario es, sin duda, la prestación de desempleo (duración limitada), dada la evolución reciente del mercado laboral y el perfil de edades de este colectivo.

Algunas de las conclusiones de la situación de evolución en la desigualdad social y el riesgo de exclusión:

  • Se ha identificado un incremento en el porcentaje de hogares en situación de exclusión social, motivado principalmente por el empeoramiento de las condiciones financieras y laborales, detectándose también una notable heterogeneidad de situaciones entre CCAA.

  • El aumento en la proporción de hogares socialmente excluidos se ha producido tanto para los hogares sin hijos como para los hogares con hijos. A pesar de que, por niveles la proporción de hogares socialmente excluidos es superior para los hogares sin hijos (jóvenes) que para los hogares con hijos, entre los años 2007 y 2009 la situación de los hogares con hijos ha experimentado un deterioro superior al de los hogares sin hijos.

  • Entre los hogares con hijos más afectados por la crisis económica se encuentran los hogares de origen extracomunitario: prácticamente uno de cada dos hogares con dichas características se encontraba, en el año 2009, socialmente excluido. Los hogares de este origen con hijos soportan un mayor riesgo de exclusión social que los hogares sin hijos.

  • A pesar de haber experimentado una evolución ligeramente positiva a lo largo de los años, la proporción de hogares monoparentales en una situación de exclusión social superaba ampliamente en el año 2009 a la media (34,9% frente a 19,8%).

  • El sector público, a través de su intervención vía prestaciones monetarias, parece priorizar a los hogares sin hijos, frente a los hogares socialmente excluidos, a los hogares de origen comunitario y a los hogares monoparentales.

  • Una consecuencia de ello es que las prestaciones monetarias a los hogares sin hijos superan cuantitativamente a las concedidas a hogares con hijos, tanto en términos absolutos como en términos relativos respecto a la renta disponible.

  • La poca fuerza de las ayudas a los hogares más jóvenes explica en buena medida la escasa cuantía de las ayudas percibidas por los hogares de origen no comunitario. El deterioro reciente en las condiciones de vida de los hogares con hijos parece recomendar una reorientación del Estado de Bienestar español, con el objetivo de incrementar su eficacia en la atención de las nuevas necesidades, surgidas a raíz de la crisis, en dichos hogares.

  • La situación expuesta anteriormente se refiere al conjunto del estado o a la comparativa entre algunas CCAA, ahora queremos resaltar algunas de esos factores y su incidencia en las Islas Baleares:

  • La dificultad de cubrir los costes de la hipoteca puede repercutir en  el riesgo de perder la vivienda y otras consecuencias que conducen hacia la exclusión.

  • Destaca el incremento en el riesgo de exclusión en el eje 4 de dificultades financieras. En el eje 6 de Mercado de trabajo se sitúa entre los niveles más bajos relativos, aunque falta saber si desde 2009 estos datos se han incrementado y su importancia, no ya como relación respecto a otras CCAA, sino como valor absoluto debe haberse incrementado con consecuencias graves para la situación de las familias; ampliándose las dificultades a muy diversos tipos de hogares.

  • Sin comparar con otras Comunidades Autónomas, destaca el incremento de Baleares en los ejes siguientes: eje 2 Dificultades económicas percibidas (incremento entre 25 y 50%); eje 4 Dificultades financieras (incremento superior al 50%); eje 6 Mercado de trabajo (entre 5 y 10%); eje 7 Enfermedades y discapacidad (entre 5 y 10%). Cuando únicamente se consideran familias con hijos, aparece otro nuevo índice para Baleares, se trata del relacionado con las propiedades materiales (eje 3, con un incremento de entre un 25 y 50% en el comparativo con la exclusión).

  • Si atendemos a las familias con hijos, cuyo miembro principal es inmigrante no comunitario, los datos indican incrementos en exclusión en los siguientes aspectos: los índices aumentan en los 7 ejes, salvo en el de salud, aunque las dificultades actuales de las nuevas medidas están impidiendo el acceso a los servicios (según información obtenida de trabajadores del ámbito sanitario, que han identificado ya esta tendencia)...

  • Atendiendo al tipo de familia con hijos: monoparental y no monoparental, la situación es peor en todos los indicadores para el primer caso, aunque la evolución de incremento ha afectado a los dos tipos. Como signo positivo destaca el de salud y problemas estructurales de la vivienda.

  • Índice de exclusión social sintético (considerando todos los ejes) si bien ha aumentado en ambos casos (familias sin hijos y con hijos); se constata una evolución preocupante; comparando datos de 2007 y 2009 mientras que las familias sin hijos aumentaron su situación de exclusión de 0,304 a 0,326; en las familias con hijos este incremento fue más acusado pasando de 0,290 a 0,322.

Momentos de debateSe ha llevado a cabo una revisión de los documentos base para la redacción del contenido anterior, además de otra sobre los últimos informes publicados referentes a la situación social en España, Baleares y la repercusión de la crisis económica y la pobreza; publicados por instituciones como UNICEF (2012a y b); los datos de la Regiduría de Bienestar Social del Ayuntamiento de Palma (2012), del INE (2012b) con la Encuesta de Calidad de Vida o de los datos de población, trabajo y otras características sociológicas publicados por el IBESTAT (2012).

Con todo ello se ha procedido a debatir en el Grupo de investigación socioeducativa e ir generando un DAFO como conclusiones en las que se agrupan “debilidades”, “amenazas, “fortalezas” y “oportunidades”.


DAFO: Análisis y propuestas del grupo


Debilidades

Las debilidades son situaciones de la propia realidad actual (institucional, familiar, de los barrios y municipios), que se pueden analizar desde la perspectiva de las necesidades o de los recursos disponibles. Por una parte se refieren a los aspectos que afectan directamente la población, por la otra a los factores que comprometen el crecimiento y la capacidad de dar respuestas eficaces. Se consideran como los factores que hay que cambiar prioritariamente.

Debilidades: vistas como necesidades

Las debilidades son el objetivo principal de las evaluaciones de necesidades, puesto que constituyen las necesidades de cambio prioritarias que posteriormente se convertirán en los objetivos que se incluirán en los planes de actuación prioritarios. Dado que se ha puesto particular interés a recoger el mayor número de debilidades percibidas por todos los integrantes del grupo. Se presenta el conjunto de cuestiones a cambiar que ha resultado más relevante en la evaluación, sin que esto signifique necesariamente que todas tienen la misma importancia o prioridad.

  • Elevado número de familias monoparentales con menores dependientes.
    Carencia de red familiar, en especial en cuanto a familias de inmigrantes internacionales.

  • Incremento de las rupturas familiares y de las situaciones de ausencia de redes: la pobreza extrema viene acompañada de esta ruptura que se puede considerar una debilidad porque dificulta la reincorporación del sujeto a la vida social y desestructura su subjetividad.

  • Incremento del número de personas con sueldos inferiores a los 1.000 euros.

  • La carencia de recursos económicos de las familias para cubrir las necesidades cotidianas: alimentos, vivienda (alquiler/hipoteca).

  • Incremento del paro de larga duración y concentración a familias que presentan más de una persona en paro.

  • Incremento del paro de los jóvenes inmigrantes internacionales ocupados en sectores actualmente con mucho de paro (construcción).

  • En zonas de costa, que la temporada turística, es cada vez más corta, implica que: Los que trabajen, trabajan menos tiempo, tienen menos ingresos y cotizan menos tiempo, la prestación de paro cada vez más pequeña.

  • En situaciones de pobreza los padres se ven obligados a coger cualquier tipo de trabajo con horarios que dificultan la conciliación de la vida familiar y laboral y por lo tanto los menores crecen con padres ausentes. Y además las políticas de conciliación quedan en un segundo plano e incluso desaparecen y esto es un paso hacia atrás en cuanto a derechos sociales.

  • La ansiedad y angustia de los padres ante la carencia de trabajo repercute en los niños creando más inseguridad tanto en ellos cómo en la relación paterna.

    Altos índices de fracaso escolar, que a la larga supone un grueso importante de la sociedad con un bajo nivel de calificación.

  • Desconocimiento de las especificidades de la situación de los niños a partir de la crisis: incremento de las necesidades.

  • Incremento de las situaciones de desnutrición, abandono o negligencia familiar, etc.

  • Incremento de las dificultades de las familias con niños con enfermedades crónicas y, concretamente, alérgicas a determinados alimentos, que hacen que una compra habitual de productos de consumo diario se multiplique por 2 o 3, en comparación a una familia que no sufre esta problemática.

  • El aumento de los embarazos en adolescentes y jóvenes con graves dificultades que suponen ya desde el momento de la concepción situaciones de ricos para sus hijos debido a las bajas competencias parentales que tienen los y las adolescentes y jóvenes que no siempre tienen el apoyo de sus familias.

  • Aumento del consumo de drogas "baratas" entre los menores.

  • Mayor dependencia de los servicios sociales, como una salida individual que sustituye en la red social e incrementa la competencia por una cantidad limitada de plazas en los servicios sociales.

  • Mayor dependencia de las redes familiares, en especial por parte de los niños y jóvenes sin alternativas.


Debilidades en cuanto a Recursos

  • Cierre de servicios y programas sociales desarrollados mediante modalidades de contratación externa, pero competencia de la administración pública. Muchas organizaciones gravemente afectadas (GREC, Juventud, Cáritas, etc.) y un volumen muy importante de población queda sin recursos.

  • Reducción de la calidad de la atención por las cargas de trabajo sobre cada vez menos profesionales, por la reducción de retribuciones, etc.

  • Pocos apoyos socioeducativos para la franja de 14 a 16 años con problemática social y escolar, abandono del sistema educativo reglado.

  • Ninguna posibilidad de entrar al circuito de inserción sociolaboral entre los 14 y los 16 años, por lo cual, peligro de entrar en círculos de consumo de tóxicos, actos delictivos.


Amenazas

Las amenazas son situaciones y factores del entorno que pueden incrementar las necesidades o limitar el volumen y la eficacia de las respuestas de los programas y servicios. Se trata de todo aquello que hay que prevenir para evitar el incremento de las debilidades. Presentamos el listado de las que han aparecido en las diferentes reflexiones:

Amenazas respecto a necesidades

  • Continuación de la situación de crisis económica y su incidencia en la destrucción de puestos de trabajo, con consecuencias negativas para hacer frente a las hipotecas, repercutiendo en la situación de vivienda, economía familiar, etc.

  • A medida que aumentan las dificultades de las familias y las carencias a las que se ven abocados, más se ve afectada la calidad de vida, el desamparo y el riesgo social.

  • Competencia familiar, parentalidad positiva en riesgo. Infancia más desprotegida y vulnerable: las dificultades y el estrés de los padres pueden imposibilitar el ejercicio de sus habilidades parentales.

  • Dificultades para cubrir las necesidades emocionales de los menores. El estado de ánimo de los padres (pesimismo, tristeza, incertidumbre) propicia que los niños crezcan con desmotivación para afrontar situaciones de dificultad.

  • La infancia en situación de graves dificultades se puede volver invisible para la sociedad ante la carencia de oportunidades, las dificultades para detectarla, debido de a los graves recortes y al silencio social que ya comporta en si mismo ser niño o niña.

  • Debilitamiento de la red social, incrementando la dependencia de los servicios públicos o de iniciativa social, así como de las familias.

  • Feminización de las familias monoparentales, en proceso de empobrecimiento.


Amenazas respecto a recursos

  • Se intenta generalizar la creencia de que los Servicios Sociales y las Prestaciones por Desocupación son un gasto innecesario y con un valor altísimo para el contribuyente.

  • Congelación de las obligaciones establecidas en el Decreto 56/2011, de 20 de mayo, por el cual se aprueba la Cartera Básica de Servicios Sociales de las Islas Baleares 2011-2014.

  • Reducción de servicios y programas sociales y socioeducativo en la comunidad, que trabajan directamente con la población infantil y juvenil.

  • Reducción de la capacidad de los programas de prevención. Se reduce la posibilidad de detectar casos de maltrato, desprotección, abusos, etc. a corto y largo plazo, con consecuencias en la prevención que hacen los profesionales.

  • Menor calidad de atención sanitaria y dificultad de acceso. La pobreza dificulta la accesibilidad a los servicios de atención sanitaria.

  • Reducción de la oferta de atención sanitaria para personas en situación de dificultad, así como reducción de los programas de promoción y prevención de salud.

  • Disminución del conjunto de servicios y programas sociales, provocando a medio y largo plazo un incremento de los problemas de cohesión social.


A este respecto, existe en riesgo de que discursos xenófobos y racistas puedan poner en riesgo la convivencia intercultural, generando rechazo de aquellos colectivos que puedan verse como una amenaza, identificándolos por la distancia cultural y las representaciones sociales de las que son objeto. Vecina (2012) muestra un análisis de cómo el discurso general sobre la inmigración de estos últimos años, aparecido en la prensa escrita, acaba por extenderse a espacios más concretos, como una revista de barrio, pero convertidos en fuertes discursos en los que la inmigración aparece con una presentación muy negativa.


Fortalezas

Recogen las situaciones y factores de la realidad de la población y de los recursos sobre los que basar la capacidad de respuesta y mejora. Se trata de todo aquello que hay que aprovechar como parte de las capacidades de más valor.

Fortalezas respecto a necesidades

  • Refuerzo de las redes sociales para hacer frente a las necesidades, tanto redes familiares extensas como redes vecinales y socioculturales. Incremento de la conciencia de la importancia de la solidaridad y de la identidad de los grupos.

  • Conciencia ciudadana del incremento de las necesidades de la infancia y la juventud.

  • El hecho que ya no sea tan fácil encontrar un trabajo en la construcción o en los servicios, con sueldos elevados y baja calificación, puede favorecer que los estudiantes de ESO no abandonen los estudios.


Fortalezas respecto a recursos

  • Disponibilidad de la nueva Ley de Servicios Sociales (Ley 4/2009, de 11 de junio de servicios sociales de las Islas Baleares). Una
    fortaleza es la legislación vigente tanto autonómica cómo estatal y, incluso internacional, en materia de protección de la infancia y de sus derechos, aunque la legislación no siempre sea una garantía de cubrir las necesidades básicas y más en estos momentos de crisis económica.

  • La escolarización a partir de los 3 años es una fortaleza que se tendría que conservar, puede ser un potencial de importancia en estos momentos.

  • Sistema público de protección de menores: muchos menores disfrutan en estos momentos de un servicio público de protección de menores que minimiza las consecuencias de entornos tóxicos.

  • Red de Servicios Sociales Comunitarios Básicos con profesionales comprometidos y quemados, pero que quieren participar en las soluciones a los problemas que se presentan, adaptando los pocos recursos a las nuevas situaciones.

  • Conciencia tanto en el ámbito sanitario como en el educativo del incremento de la desnutrición infantil, adoptando medidas para paliar esta problemática.

    La situación actual ha favorecido un fortalecimiento de la red de entidades que trabajan en la protección de la infancia haciendo que los profesionales sean más creativos en la investigación de nuevas soluciones ante las dificultades.


Oportunidades

Las Oportunidades son situaciones y factores del entorno de la población y los recursos que pueden influir positivamente en su desarrollo.

Oportunidades respecto a necesidades

  • Conciencia ciudadana de la presencia de pobreza infantil y familiar en aumento. Conciencia social y denuncia de cómo afecta la pobreza a las familias monoparentales.

  • Subsistencia de valores provenientes de la familia, caracterizados por la solidaridad familiar. La oportunidad consiste a disponer el entorno familiar. En general es el mejor ámbito de protección del menor.

  • Experiencias de solidaridad, identificadas en las Islas en los últimos años: cooperativas de consumo, banco de alimentos, etc.

  • El descontento y su visibilidad pueden generar formas potentes de participación, incidiendo en las políticas para los más débiles.

  • En situación de crisis nos damos cuenta que todos somos vulnerables ante las situaciones de dificultad, esto potencia los recursos de ayuda y así colectivos que en principio no tienen tanta fuerza ante ciertas políticas disfrutan de nuevas propuestas para mejorar su situación.

  • Mucha de gente que se encuentra en paro está invirtiendo el tiempo que tiene en formarse, cosa que repercutirá en el futuro: incremento de la cualificación, mayor capacidad crítica, etc.

  • Posibilidad de dar la voz a los verdaderos protagonistas: los niños/as, adolescentes y jóvenes. Ellos son los que mejor se conocen y pueden aportar ideas y posibles soluciones a sus dificultades.


Oportunidades respecto a los recursos

  • Ley de igualdad de oportunidades: la oportunidad está en una ley de discriminación positiva de la mujer, puesto que puede facilitar la protección también a las familias monoparentales, en su mayoría femeninas.

  • Experiencias de trabajo comunitario positivas (Palma, Santa María, etc.)

  • Nuevas propuestas para combatir la pobreza, como la Renta Básica Universal.

  • Escolarización obligatoria: los docentes pueden dar la alarma a los servicios sociales sobre la realidad de un menor en situación de pobreza.


Conclusiones – recomendaciones

Los datos sugieren que las variables económicas repercuten sobre la situación social y las acciones sobre ésta lo hacen con un margen temporal; es decir, acciones sociales no tienen repercusiones inmediatas sobre la situación social y económica de las personas o de la sociedad; si no más bien ocurren a través de procesos más o menos directos que se alargan en el tiempo. Partiendo de esta observación, la degradación de la situación de las familias y la infancia está teniendo lugar con notable velocidad, pero las posibles acciones para detener esta tendencia no parece que puedan, de aplicarse, tener respuestas positivas en un breve período de tiempo; por lo que las consecuencias sociales de la crisis, sobre los diferentes colectivos vulnerables pueden alargarse en el tiempo, incluso incidiendo sobre más de una generación; en el caso de que no se actúe cuánto antes y con programas de notable eficacia.

Director del grupoPara invertir la tendencia planteamos medidas no sólo de acción sobre las circunstancias concretas coyunturales, si no también medidas preventivas que mejoren las expectativas futuras. Experiencias encaminadas hacia la igualdad considerando las diferencias en cuanto al acceso de recursos y la situación de los grupos más vulnerables, como el caso de familias monoparentales o aquellas con parados de larga duración, con trabajos precarios… se precisa mayor inversión en Servicios Sociales, apoyo a proyectos, personal, metodologías de trabajo en red y comunitarias, etc.  En el texto presentamos un DAFO que recoge las principales conclusiones del grupo, organizadas por las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. Pensamos que éstas últimas son la base sobre las que construir la intervención; siendo las dos primeras aquellas contra las que hay que actuar.



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Referencias bibliográficas

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