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sábado, 25 de marzo de 2017
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pixel Antoni Julià, educador
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TESTIMONIOS
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Agradecido
08/ene/2011

Pepín de la Rosa. Educador social.

Artículo preparado para su descarga en pdf

“El verdadero honor es el que resulta del ejercicio de la virtud y del cumplimiento de los propios deberes”

Erendis Tinúviel

Pepín y ToniAgradecido es la palabra que finalmente he decidido utilizar para escribir unas palabras en recuerdo de mi, nuestro compañero y amigo, Toni Julià.

Estoy agradecido de haberle conocido, de haber podido aprender y aprehender algunas cosas a su lado o a partir de algunas de sus enseñanzas.

Toni fue una persona constante y muy tenaz, consecuente y orgullosa de lo suyo.

Su constancia y tenacidad puesta al servicio de los demás nos ha permitido que, a nivel social, la Educación Social pasara de ser un oficio a ser una profesión, y que los educadores y educadoras sociales fuésemos reconocidos socialmente más allá de la aparición de la diplomatura. Un ejemplo significativo de su constancia y tenacidad fueron los más de 15 años de trabajo, muchos de ellos casi en solitario, para conseguir un reconocimiento oficial de las formaciones iniciales de educadores.

PepínPensar en el Toni consecuente me lleva de inmediato a pensar también en el Toni pragmático y coherente. Recuerdo con cierto orgullo compartido con todos los miembros de la primera Junta, cómo Toni no cejó en su empeño de darnos el tiempo suficiente para trabajar en profundidad los valores que debían ser la base de construcción de nuestro CEESC.

  • Su posición de iguales en el marco de las relaciones internacionales, su cuidado en no generar relaciones de dependencia y, sobre todo, cómo intentaba siempre analizar la organización y las relaciones a partir de lo que él definía como “triangulación”, como la búsqueda del tercer elemento que permite romper la relación especular.

     
  • Era ahí donde aparecía nuestro Toni más terco e insobornable, el Toni que se granjeó algunas enemistades o que se distanció de algunos de sus colegas; eran principios, eran ideas a las que no podía, de las que no quería renunciar.
    Y como no, es imposible no pensar en el amigo orgulloso de lo suyo, de sus amigos, de su pueblo, de su lengua. Orgulloso de estar cerca de los problemas, del proletariado.

Orgulloso sí, que no soberbio ni vanidoso.

Y por qué no decirlo, yo sí siento cierta vanidad y orgullo de mis sentimientos hacia Toni. Todavía vivos, todavía actuales, todavía y para siempre.

Con cariño y respeto.



Pepín

 

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