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La comunicación y la educación social
12/dic/2008

Rocío Ares. Educadora social y Humanista.

Con este trabajo se pretende invitar a una serie de reflexiones de carácter teórico sobre la relevancia del fenómeno comunicativo / verboicónico en la práctica sociocultural / educación social.


La ciencia que estudia los procesos culturales, en tanto que procesos de comunicación, es la Semiología, y aporta interesantes conocimientos para el desarrollo de la educación social reflejada en la práctica sociocultural.

Una de las definiciones más extendida de esta ciencia es la que elabora Ferdinand de Saussure, quien concibe la Semiología como "la ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social".

La vida social está formada por la conjunción de diferentes signos que conforman una cultura. Ésta se transmite en el seno de esa vida social por vía educativo-comunicativa a través del lenguaje verbal y no verbal. Los elementos que una "población diana" emplea en sus interacciones comunicativas en los diferentes planos de abstracción y concreción deben ser contemplados cuando se acomete la tarea de análisis de demandas y necesidades poblacionales, previa a la toma de decisiones.

Los diferentes tipos de signos, portadores de información y valores significativos, se utilizan para percibir, conservar, transformar y retransmitir una información o contenido comunicativo. Funcionan como mediatizadores entre el ser humano y la realidad hasta el punto de que llegan a ser instrumentos capaces de crear una cultura. De esta manera, siguiendo a Eco, toda cultura se puede estudiar como un fenómeno de comunicación.

Hay que intentar mantener la armonía comunicativa como base de todo entendimiento, es preciso fijarse especialmente en las formas de expresión y los signos comunicativos que emplea la comunidad o grupo con el que se va a trabajar. Entiendo que un trabajo de campo exhaustivo debe recoger los aspectos comunicativos (lingüísticos: expresiones, jergas, competencia lingüística y comunicativa...; índices culturales: vestimenta, proxémica, hábitos de consumo...) que ayuden a comprender de manera más completa el sistema en el que vamos a introducirnos, así como a desarrollar cualidades personales de adaptación al entorno. Esto supone una "integración expresiva recíproca": integración porque pasa a formar parte de un sistema, expresiva porque posee intención comunicativa, y recíproca porque es plurilateral, esto es, recibe y emite influencias de todas las partes implicadas.

Este aspecto es especialmente importante cuando se va a trabajar con minorías étnicas o grupos juveniles específicos, sin embargo no debemos descuidarlo cuando trabajamos con otros grupos menos específicos aparentemente. El uso que una persona hace de los elementos comunicativos y expresivos y la manera de proceder con respectos a ellos, tanto propios como ajenos, ofrece pistas muy valiosas sobre actitudes, carencias, preferencias, habilidades, limitaciones, etc.

Es más fácil establecer un hilo comunicativo común mediante el conocimiento del registro que emplean los informantes-participantes que prescindir de él para poder trabajar conceptos que de otra forma no se manifestarían o serían más difíciles de alcanzar. La observación y la escucha activa durante toda la tarea (investigación-acción-evaluación) siguen siendo las principales técnicas de recogida de datos.

Controlar lo que se dice y cómo se dice, aprender a encajar la información en el contexto en el que se comunica y atender a las características del emisor-receptor son puntos a tener en cuenta en los procesos de acción y evaluación.

"El hombre es un animal comunicativo que no puede no comunicar ni dejar de descifrar", Roland Barthes.

Esta rotunda frase transmite perfectamente la condición comunicativa del ser humano, tanto emisora como receptora, a la que habría que añadirle la capacidad creadora. El poder de la imagen como vehículo de expresión comunicativa es innegable ya desde hace tiempo, además de su poder como generadora de valores, opiniones, hábitos, creencias y actitudes.

Existen códigos icónicos compuestos de signos intrincados y aislados (a veces apoyados en signos de carácter textual y sonoro) que son aplicados por los medios de comunicación de masas a la difusión de mensajes a gran escala. Estos códigos pueden generar esquemas de conducta rígidos en los receptores de tal forma que tales receptores se exponen a realizar acciones colectivas sin planteárselas críticamente, con el riesgo que esto conlleva. Llegado este punto, los medios de comunicación de masas (fuentes de expresión verboicónica) no pueden pasar inadvertidos debido a su capacidad condicionante durante el acto comunicativo.

En cuanto a las imágenes, éstas son entendidas como artefactos culturales que producen en numerosas ocasiones la confusión de las imágenes de la realidad con la propia realidad. Su efectividad es muy alta, así que este tema debe ser tratado con especial consideración, sobre todo en la tarea educativo-formativa. La imagen es la herramienta más importante para la expresión en la televisión, el cine, la publicidad, etc., grandes focos de creación de opiniones y valores. Actúan con especial incidencia en los grupos juveniles y representan un fuerte referente ideológico para ellos.

Asistimos a una simultaneidad entre lo que ocurre y las representaciones construidas, condicionadas y, generalmente, visionadas mediante emisiones verboicónicas de distinto corte, de eso que ocurre. El poseer mucha información fragmentada provoca un estado de confusión y desorientación que hace creíble lo irreal y poco creíble lo real, y viceversa, hasta llegamos a cuestionarnos el propio concepto de lo real. Se pierden las referencias concretas y se genera un individuo que confunde la realidad con la representación de la realidad misma.

Para analizar los efectos que producen los códigos icónicos aplicados por los medios de comunicación de masas para la difusión de mensajes se puede atender a diferentes aspectos de discusión grupal y reflexión individual:

  • el punto de vista de quien emite el discurso y de quien lo recibe
  • la disposición y el uso que se hace de los signos icónicos y otros signos presentes en la situación comunicativa
  • el medio empleado para transmitir la información
  • los efectos retóricos elegidos por el emisor, su valor intencional y persuasivo
  • los valores simbólicos que se pueden extraer tanto de la imagen como de la palabra o sonidos
  • la elección que se ha hecho previamente de las acciones, los escenarios, los temas y los atributos de los personajes que intervienen

La principal tarea que nos compete a los educadores con respecto a los medios de comunicación es la de tratar de que la aceptación inconsciente de los contenidos de lo comunicado se haga consciente. Para conseguir esto es necesario proceder al análisis pormenorizado de lo que se transmite mediante la reflexión (personal y colectiva), guiada en lo posible por los conocimientos de un/a experto/a que mantenga una postura intermedia ante los medios de comunicación.

Según Umberto Eco, debemos aprovechar los beneficios de los códigos icónicos y vigilar críticamente sus inconvenientes. Cuando aprendamos a hacer esto nosotros mismos, entonces estaremos en disposición de transmitírselo a los demás e iniciar una dinámica creadora que fomente la originalidad y el espíritu crítico, que potencie la diversidad y la encauce hacia la convivencia.


Conclusiones prácticas

  • La formación multidisciplinaria y permanente han de ser los rasgos característicos conformadores del bagaje teórico-práctico del profesional de la educación social.
  • La reflexión y los encuentros comunicativos se hacen imprescindibles para generar habilidades sociales que propicien la resolución de conflictos.
  • Los educadores debemos potenciar, como parte intrínseca a nuestra labor habitual, el análisis crítico hacia los distintos medios de comunicación debido a su omnipresencia en la vida cotidiana.
  • También debemos atender a aspectos comunicativos, frecuentemente olvidados, y establecer estrategias de interpretación significativa sobre actos generales y concretos que fomenten el espíritu crítico individual y colectivo.
  • Conocer el registro comunicativo-expresivo en el que se sitúa la población diana es importante para lograr una intervención plurilateral eficaz y participativa.
  • Los esquemas icónicos pueden ser aprovechados para enfrentar opiniones, argumentarlas, contraargumentarlas y crear nuevos conceptos, así como revisar los existentes.

     

Bibliografía

ANDER-EGG, E. Perfil del animador sociocultural. Alicante: Ed. Humanitas, 198

BARTHES, R. Elementos de Semiología. Madrid: Alberto Corazón Editor, 1971

CHOMSKY, N. Reflexiones sobre el lenguaje. Barcelona: Ariel, 1979.
       - Reglas y representaciones. México: FCE, 1983.

ECO, U. Tratado de Semiótica General. Introducción; hacia una lógica de la cultura. Barcelona: Lumen, 2000, 5ª ed.

RAMONET, I. La Golosina Visual. Madrid: Editorial Debate, 1985.

SAUSSURE, F. Curso de Lingüística General. Buenos Aires: Editorial Losada, S.A., 1945.

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