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La Educación Social y Trabajo (en y) con la Comunidad

Autoría:

Carlos Sánchez-Valverde. Educador Social. Secretario de la Junta de Gobierno del Col·legi d’Educadores i Educadors Socials de Catalunya.

 

Este número 7 de la Revista RES está dedicado monográficamente a la relación que se da entre la educación social y el trabajo, acción e intervención, en el desarrollo comunitario.

Si habéis seguido el recorrido de la revista, nuestra primera intención era presentar estos temas conjuntamente con los que os hicimos llegar en el número 6, referidos a las políticas sociales. Sin embargo, la cantidad y calidad de las colaboraciones que íbamos recibiendo hizo que nos plantearnos presentaros dos números diferentes.

La perspectiva comunitaria de las intervenciones educativas del educador social parece incuestionable: el educador social ha de procurar por la socialización (el en) de las personas con las que trabaja en su realidad sociocomunitaria, pero a la vez que debe incidir sobre el sistema social como agente de cambio; es decir, que trabaja con la comunidad, actuando aquí y ahora la comunidad como sujeto o agente con entidad propia.

Este doble carácter que hemos querido remarcar en el mismo título lo encontraréis desarrollado de manera extensa en los tres tipos de colaboraciones que os proponemos:

  • Unas de marcado contenido TEÓRICO que nos acercan a los marcos paradigmáticos en los que se desarrolla la educación social cuando hablamos de desarrollo y acción comunitaria, de participación, o de algunos nuevos conceptos, como el de bioética, que se nos propone como referente metodológico de nuestra acción socioeducativa.
  • En el apartado de ENFOQUES encontraréis aportaciones que plantean diferentes visones del trabajo con la comunidad.
  • Y en el de EXPERIENCIAS, la concreción y la descripción de las acciones concretas llegan a su máxima expresión.

Para acabar, quisiera deciros que estamos profundamente satisfechos con la cantidad y calidad de las colaboraciones que recibimos, y animaros a seguir haciéndolo.

Y os animo a ello para seguir construyendo nuestro corpus teórico, colectivamente, como fruto de la reflexión sobre nuestra práctica cotidiana, y para que nadie pueda sentir la tentación de “asignarnos nombres y funciones” ajenos a lo que nosotros sabemos y experimentamos cada día.

¡Ah! ¡Y un muy Feliz 2008!