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Dar voz para la inclusión, la universidad en primera persona: Miquel Fuster

Autoría:

Anna Forés Miravalles. Profesora de Educación Social de la Universidad de Barcelona

Resumen

La universidad en primera persona es una apuesta para poder dar la voz a los testimonios reales de la educación social. Miquel Fuster  trata el tema de “su vida al descubierto” con lucidez, con sensibilidad, de 15 años de vida en la calle, y ahora ya 10 años fuera de ella. Su compromiso social  y el soporte del equipo de Arrels han hecho posible que Miquel se deje de nuevo oír, ver, sentir.

El arte para Miquel ha supuesto  su recuperación de la libertad. Su testimonio lo podemos ver y  leer en sus dos cómics donde se ha dado permiso para explicar el delgado filo que supone el tenerlo todo: buen trabajo, familia, dignidad, a quedarse sin nada, sólo con el miedo y la soledad. Poder contar con su testimonio en la universidad es un lujo, una fuente de aprendizaje vital, real. Toda una lección para todos, estudiantes de educación social pero también para una institución como la Universidad que debe dar espacios para hacer posible la inclusión de los invisibles. Sus palabras en la universidad  y en  sus cómics son las que se recogen en este artículo.

15 años en la calle

“He pasado 15 años de  mi vida extraviado por las calles con el
alcohol como único, aunque nefasto, ángel custodio, desposeído de todo,
sin ni tan siquiera una cueva para refugiarme como tienen los animales,
convertido en una ruina gimiente y raído por los recuerdos…”

Retrato de Miguel Fuster

Con estas palabras Miquel Fuster acaba la contraportada de sus dos cómics Miguel 15 años en la calle. Llorarás donde nadie te vea. Miquel hace tres años que nos acompaña  en el seminario de educación social, cada año es más intenso su testimonio, cada año los estudiantes de educación social reflexionan y se cuestionan su papel como ciudadanos/as y como educadores sociales y no nos deja indiferentes, nos cuestiona, nos interpela, y nos sigue animando a escuchar, a tomar conciencia del dolor ajeno, para reflexionar sobre nuestra propia debilidad y nos da un toque de atención a no cruzar el débil filo entre tener y no tener, entre la dignidad y el miedo, entre protegidos o descubiertos.

Alcohólico en abstinencia

Así se define Miquel, para él es la calle la que te lleva al alcohol, para poder hacer frente a la noche y al frío. Nadie que ha estado en la calle no puede  no ser un alcohólico, afirma él mismo. Se teme demasiado, si eres consciente de estar en la calle, de que no hay vuelta atrás, afirma Miquel, te arrepientes de  seguir vivo y en el alcohol escondes esos fantasmas por cierto tiempo, aunque reaparecen esos fantasmas con más fuerza después. La personas que lo han perdido todo se llenan de odio, por eso anima a los educadores sociales a acercarse a esas personas con el máximo respeto, paciencia, sabiendo que fácilmente les van a querer  volcar su odio en ellos. La metáfora que utiliza a Miquel es, imaginaros un boxeador que acaba K.O, y se le acerca  el árbitro para notificarle que ha perdido, toda esa rabia se la querrá trasladar al árbitro. Miquel propone que nuestro papel sería hacerles ver o dar a entender  a estas personas que se sienten K.O. de la vida, que estoy por él o por ella, que no se desesperen, porque realmente si hay esperanza hay futuro. Que deben salvar el pellejo, cada uno el suyo. Dejar claro el mensaje: yo estoy aquí para que tu te ayudes. Lo más importante nos recuerda es el factor humano. Trabajar con gente debilitada exige un trabajo desde el corazón, afirma Miquel que todos sabemos cuando un educador o trabajador social se acerca por cumplir o desde el querer que nos ayudemos a nosotros mismos. Acompañar en definitiva.

Estar en un escaparate o forastero indeseado en cualquier lugar

EntrevistaEstar al descubierto, vivir en la calle, es vivir en alerta roja constante, dice Miquel es como estar en un escaparate donde todo el mundo te puede agredir, sin más, y él lo sabe porque le rompieron la nariz con un adoquín, como nos relata en el primer cómic. En palabras de Miquel recordando el consejo de un viejo amigo “cuando el cordero se aparta del rebaño, los lobos van a por él”.  Miquel nos interpela también a pensarnos como ciudadanos, como posibles agresores de los otros, ya sea por hacerlo como le hirieron físicamente, pero especialmente éticamente, cuando formamos parte de una masa de indiferencia o cuando les negamos la mirada o las palabras, porque son “forasteros indeseados”.

Momentos amargos en compañía

Miquel nos presenta que delante del miedo tiendes a buscar compañía, pero esa compañía tampoco es fácil en la calle. Cuando las miserias de las vidas se suman parece como más insoportable sobrellevar tu propia vida, si te juntas con gente que cada vez te arrastra a sus quejas, sus rabias, sus odios, te es más difícil sostener los tuyos. Por eso entre el miedo a estar solo, y el dolor  de sostener más miserias se hacía difícil la elección nos cuenta Miquel. Lo que si constata es que las mujeres lo tienen mucho peor. Como el testimonio de Teresa de su primer cómic como el querer recuperar el amor de sus hijas aún la enloquecía y desesperaba más su situación. La fragilidad de una vida llena de amor, trabajo, intelectualidad y por un fugaz amor rompió su vida en 20 años en la calle,

La responsabilidad ante mi propia conciencia

EntrevistaEl secreto de Miquel se resume en 3 palabras: dejar de beber, nada fácilmente soportable, nada rápido, nada sencillo. El arte le sirvió como profesión, fue un gran dibujante en los años 60 y 70, el arte le permitió sobrevivir en la calle, nunca tuvo que robar o pedir, malvendía sus dibujos para poder encarar las noches. El arte también le ha permitido recuperar ahora su libertad. Sus lágrimas de miedo y odio son el carboncillo que permite a pesar de su negrura ver y dibujar  la vida de estos 15 años, y es en el volver a narrar la vida donde uno se descubre, donde se perdona y donde se reconoce.

La indigencia esa pesadilla tremenda, donde todo es monstruoso, bárbaro y miserable (Fuster 2011:61), puede convertirse en espejo para unos, en reflexión para otros y en una oportunidad para aprender para todos.

Acabaremos con un fragmento de la entrada de su blog del 14 de diciembre de 2010

Somos indigentes invisibles, cada año más viejos, cada vez más
cansados.

Errantes, nos arrastramos por la senda que nos va alejando de
nuestros paraísos perdidos, desorientados y presos
en las ciénagas del limbo de las almas ignoradas.

Con nuestra vida hecha mil pedazos, sabiendo que jamás
hallaremos la llave que cierra la puerta del desconsuelo,
contemplamos la luz del día, asombrados de que todavía pueda
existir.

Y atrapados entre las garras de nuestro único soberano, el
tiránico alcohol intentamos sobornar al dolor que nos infringen
los recuerdos, buscando desesperados cualquier lugar donde se
pueda comprar el olvido.

Que la vida no nos sea indiferente y que la universidad enseñe en primera persona. ¡Gracias Miquel! ¡Gracias Arrels!.

Referencias

Fuster, Miguel. Miguel 15 años en la calle. Barcelona: Glénart, 2010

Fuster, Miguel. Miguel 15 años en la calle. Llorarás donde nadie te vea. Barcelona: Glénart, 2011

Blog de Miquel Fuster  http://miquelfuster.wordpress.com/ [6 de noviembre de 2011].